Aumenta venta de cruces de madera por fallecidos de covid-19

Ciudad de México.- Hasta Don Rafael llegan decenas de personas para encargarle lo que adornará las tumbas de sus seres queridos.

Aunque se destaca en hacer puertas y closets, las cruces de madera para difuntos es el trabajo que más ha tenido en los meses de pandemia por covid-19.

Lo visitan de otros estados mexicanos e incluso de otros países, sólo para encargarle la cruz que estará en la última morada de sus seres queridos.

A é le toca estar en ese momento íntimo cuando la gente la recibe terminada y se contagia de la emoción de sus clientes.

A veces, pues soy humano y se siente muy feo a veces con el dolor de las personas que vienen a encargar la cruz de su familiar y es triste a veces, pero después dices bueno pues es mi trabajo hoy me toca hacerlo a mi, no sé de aquí a mañana qué pase, con dolor o sin dolor pues lo tengo qué hacer”, señaló Don Rafael Montes, carpintero.

Rafael es el segundo carpintero de su familia, aprendió el oficio de su padre y le gusta, pero eso no implica que sienta ese nudo en la garganta cuando entrega el fruto de su dedicación y trabajo terminado.

A la hora de ver a las personas que vienen a recoger la cruz, parece que están viendo a su familiar, como lleva el nombre del difunto, muchos hasta lloran aquí úes al verla sienten una nostalgia bonita y a veces es contagioso, no se crea”.

Por lo general ocupa madera de pino para dar un trabajo de calidad que cada año resana y da mantenimiento, pues sus clientes quieren tener la cruz sin cambiar durante muchos años.

El material por lo regular son de pino, pero ya si alguien quiere de madera exótica, se le hace y aumenta al doble el precio, pero hay personas que piden madera buena. En sí yo le digo a los clientes que la madera va a durar siempre y cuando esté bien terminada y a parte tomen en cuenta que están en el panteón y el sol y el agua son enemigos de la madera”.

Platicó que las personas le piden que cambie las figuras clásicas y le ponga el equipo de fútbol del difunto, que le ponga flores o que la pinte de algún color diferente.

Antes hacía unas 5 cruces al mes, por mucho, ahora llegan a ser hasta 20.

Con una sonrisa, asegura que trata de complacer a sus clientes y siempre se despide deseando volver a trabajar con ellos, pero para hacerles muebles, puertas o alguna otra cosa diversa.

 

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