Madruguete…Entre lo deseable y lo posible

Oswaldo Villaseñor

Ayer se venció el plazo para que los supremos aspirantes simpatizantes a la gubernatura de Sinaloa presentaran su carta de intención ante la comisión de elecciones del CEN del PRI.

¿Quién lo hizo? Hasta donde se sabe; nadie.

Ayer era el Día D para Juan Alfonso Mejía y sus aspiraciones de convertirse en el candidato de la gran alianza opositora. Ya se le fue el tiempo y a lo que se sabe. Nada contrario, trascendió.

Entonces en la búsqueda del candidato tapado por la lógica del descarte del cual hablamos apenas en nuestra columna del pasado sábado, empieza a cumplirse.

Juan Alfonso Mejía es el primero en quedar fuera. Al final se dice que no estaba en él ánimo de Alejandro Moreno y del PRI, pero también habría que decir que no estuvo en el ánimo del Gobernador Quirino Ordaz.

Ayer por la mañana empezó a circular una foto donde aparece Juan Alfonso Mejía en la playa al lado de su esposa y unos compadres con su familia. Fue el preámbulo del principio del fin de sus esperanzas de convertirse en el candidato.

Y es que la presentación de la carta de intención tendría que ser en la ciudad de México y el actual Secretario de Educación tenía y gozaba de un día en la playa. Era la señal de que no era el elegido.

Eso sí el plazo se vencía a la media noche, en punto de las 12 de la noche y más tardó en aparecer la foto en su perfil, que aclararse que se trataba de una foto ya subida en fecha anterior. La esperanza en su gente se mantenía latente.

Lo cierto es que el plazo se agotó y con ello las esperanzas para Juan Alfonso Mejía y la gente de su primer círculo que lo apoyó hasta el final.

Pero si las esperanzas para Juan Alfonso Mejía se acabaron, que pasa con el resto de los supremos aspirantes visibles que en las palabras de Alfredo Villegas trabajaron para alcanzar la candidatura del PRI al gobierno del Estado.

¿Siguen en la jugada? ¿Tienen esperanzas aún o están dispuestos a dar el madruguete?

Lo cierto es que mientras no llegue el día 22, fecha para el registro del candidato priista, los tres están en la jugada. El Senador Mario Zamora, Jesús Valdés y el propio Alfredo Villegas. Eso sí, las posibilidades de los tres dependen de lo mismo de lo cual dependió el proyecto de Juan Alfonso Mejía. Estar en el ánimo del gran elector. ¿Y lo están?

¿Y la posibilidad de un madruguete? Recordemos que Alfredo Villegas propuso un frente común entre Mario, Jesús y él y acudir ante Alejandro Moreno para pedirle que se reconozca la trayectoria partidista y no llegue uno que ni siquiera la buscó y menos trabajó para quedarse con la candidatura a la gubernatura.

¿Hay posibilidades de que le cambien su decisión al gobernador?.

Habrá que ver.

1.-En la historia vieja y moderna del PRI, el único madruguete que se ha registrado, se dio en la era del intento de democratización del PRI impulsada por Jesús Reyes Heroles. Manuel Carbonell de la Oz intentó convertirse en candidato al gobierno de Veracruz y se proclamó como tal apoyado por un gran grupo de la militancia priista.

Como toda respuesta de Jesús Reyes Heroles, el democratizador del PRI, solo encontró dos frases. “Yo no voté por él” y “Bajo que convocatoria del PRI se registrará”.

Evidentemente las reglas del PRI estaban en su convocatoria y no en otro tipo de prácticas. Días después de tan evidentes deslindes, Manuel Carbonell, dice la historia, era ya un cadáver político y jamás revivió.

2.-¿ Y porque ese pasaje? ¿Se atrevería Alfredo Villegas a darle un madruguete al PRI y a sus grandes electores? La pregunta sería la misma que hizo Reyes Heroles. ¿Y con cual convocatoria se registraría como candidato?

El PRI ya tiene convocatoria y en ella se encuentran sus reglas y candados y solo habrá una llave por lo que se ve para poder abrirlos.

3.-En pocas palabras, intentar un madruguete que vaya más allá de la rebelión, sería un verdadero suicidio político para dos jóvenes valores de la política con mucho trecho por recorrer como lo son Mario y Jesús, y para un experimentado político como lo es Alfredo Villegas quien vería terminar su carrera política de la peor manera.

4.-¿Quién traerá la llave para abrir los candados de la convocatoria Priista? Solo uno, y será el que decida el gran elector. Y ¿Cuáles son esos candados? Tener el aval de los sectores entre otros y ese tradicionalmente se entrega a quien el gobernador decide y uno más resistente aún. Es facultad exclusiva del CEN del PRI registrar ante las autoridades electorales a su candidato.

Desde fuera o por madruguete, nadie podría conseguir ser el candidato.

5.-La praxis y la realidad dicen que el candidato del PRI y de la gran alianza saldrá de un acuerdo mutuo entre el gobernador Quirino Ordaz y validado por el líder nacional del PRI, Alejandro Moreno. El segundo no decide pero si veta y si no que le pregunten a Juan Alfonso Mejía.

6.-Lo cierto es que en la semana que inicia podríamos ver dos sucesos claves. La llegada al PRI del que puede ser y no debe ser candidato. En pocas palabras, quien dirija al PRI con lealtad a ciegas al gobernador y al futuro candidato sabiendo que él no debe ser candidato, pero que pueda ser en caso de requerirse un candidato emergente.

Esta, ya es una fórmula preventiva que se implementa desde el asesinato de Luis Donaldo Colosio.

El segundo suceso será la quitada de capucha que oficialmente se le quitará el próximo viernes, pero que su nombre se conoce al miércoles por la tarde- noche o a más tardar el jueves.

Así que los descartes continuarán.

Atentos.

Habrá que estar pendientes.

PASO A PASITO.-A más tardar mañana el gobernador Quirino Ordaz se reunirá con el dirigente nacional del PRI, Alejandro Moreno y llevará el nombre de su elegido para que sea el candidato del PRI al gobierno de Sinaloa.

Para hoy Alfredo Villegas buscaría también ser atendido por Alejandro Moreno para dar el último empujón.

Veremos que sale.

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