Jalisco.- El décimo título de una novena mexicana en la historia de la Serie del Caribe estaba más que garantizado con la final entre dos escuadras tricolores, pero había que definir si la corona quedaba en manos de Charros de Jalisco o Tomateros de Culiacán. La franquicia jalisciense, que jugó como México Rojo, aprovechó el impulso de su afición y dos wild pitch de Lupe Chávez para imponerse 12-11 a México Verde en un partido en el que los serpentineros sufrieron más de la cuenta y que se definió en extra-innings en una final llena de dramatismo.
Connor Hollis, Julián Ornelas, Michael Wielansky, los bateadores uno, dos y tres presumían seis remolcadas en total, sin dejar de lado al sexto en el orden Bligh Madris, quien sumaba otro par de remolcadas. Los maderos jaliscienses explotaron y el Panamericano era una fiesta.
Olía a paliza, nada le salía a Tomateros, mientras que Luis Iván Rodríguez arriba de la lomita cumplía en beneficio de Charros. Antes del quinto rollo apenas había permitido un hit, los tenía controlados hasta que el brazo poco a poco se le comenzó a desgastar y su actuación se desmoronó. Culiacán despertó en la quinta entrada para meterle emoción al duelo.
Tomateros logró un racimo de seis rayitas. Después de cansar a Rodríguez, la ofensiva de México Verde bombardeó a Miguel Aguilar y a Jesús Cruz, quien toleró par de carreras. La algarabía poco a poco disminuyó en la afición local y no era para menos, restaba camino y el marcador se apretó.
El nerviosismo de la fanaticada jalisciense aumentó cuando en la fatídica Víctor Mendoza se voló la barda en solitario ante la serpentina de Gerardo Reyes para colocar la pizarra 9-8. Para poner especial atención al trabajo de Cruz y Reyes, quienes estarán en el Clásico Mundial y una actuación como la de este día podría traer graves consecuencias.
La tranquilidad parecía regresar a los jaliscienses en la misma séptima entrada gracias a un doblete de Ornelas que mandó al plato a Hollis, pero nada estaba escrito, dos de ventaja en el “Rey de los Deportes” no son nada y así lo demostraron los culichis con el segundo cuadrangular de Mendoza, quien se llevó por delante a Yadir Drake para igualar el duelo a 10 en la parte alta del noveno inning. Trevor Clifton, quien presumía de dos salvamentos no pudo lograr el tercero cuando más se le necesitaba. Peor todavía, toleró la rayita que puso en ventaja a México Verde en extra-innings cuando Ali Solís le pegó elevado de sacrificio suficiente para la escapada de Estevan Florial hacia tierra prometida.
El dramatismo siguió, pero ahora con Charros al ataque, le llenaron las bases al cerrador Guadalupe Chávez con dos outs para medirse nada más y nada menos que al hijo del papá, a Mateo Gil, para protagonizar una buena batalla, un turno eterno que provocó un wild pitch de Chávez para que Ornelas hiciera la del empate y después Wielansky por la misma vía aprovechó un lanzamiento loco del pitcher de Tomateros para llegar a home y darle el título a Charros.
Charros de Jalisco se convirtió en el segundo equipo mexicano en ser campeón en su sede, antes lo hizo Venados de Mazatlán en Mazatlán 2005. Por su lado, el mánager Benjamín Gil también se consolidó como el segundo mexicano en obtener la Serie del Caribe como jugador y entrenador tras lo hecho por Francisco “Paquín” Estrada, quien como cátcher ganó el título en 1986 con Águilas de Mexicali y como mánager logró el trofeo en 1996 y 2002 con Tomateros, justo en ese roster estaba como jugador “El Matador” Gil.
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