Culiacán, Sin.- En una sesión que marcó un giro en el modelo de transparencia en la entidad, el Congreso del Estado de Sinaloa aprobó la desaparición de la Comisión Estatal para el Acceso a la Información Pública, al avalar una reforma constitucional con 30 votos a favor, 9 en contra y una abstención.
Con esta decisión se deroga el párrafo del artículo 109 Bis B, que daba sustento legal a la Comisión, y se establece que ahora serán los órganos de control interno de los Poderes Ejecutivo, Legislativo y Judicial, así como de los organismos autónomos, los responsables de garantizar el derecho de acceso a la información pública y la protección de datos personales.
La votación reflejó una clara división política: el grupo parlamentario de Morena respaldó la reforma, mientras que legisladores del PRI, PAN, PAS y Movimiento Ciudadano se pronunciaron en contra, al advertir riesgos para la vigilancia ciudadana.
Desde la oposición, la diputada priista Paola Gárate Valenzuela cuestionó la viabilidad del nuevo esquema, al señalar que se pretende trasladar la responsabilidad de la transparencia a las mismas instancias que deben ser vigiladas.
“Ahora resulta que la información sobre el mal uso de viáticos o recursos públicos la van a garantizar los propios funcionarios o sus contralorías internas. ¿De verdad nos quieren vender eso como modernidad?”, expresó.
En la misma línea, el diputado del PAN Jorge González Flores calificó la desaparición del órgano como un retroceso democrático. Recordó que los institutos de transparencia surgieron por exigencia ciudadana y consideró que su eliminación debilita el combate a la corrupción.
“Si la corrupción es una enfermedad de transmisión, la transparencia es parte medular del tratamiento. Lo lamentable es que hoy Sinaloa se sume a esta tendencia”, señaló.
En contraste, desde Morena, la diputada Juana Minerva Vázquez defendió la reforma al asegurar que no implica un retroceso, sino una armonización con el marco nacional en materia de acceso a la información. Afirmó que siguen vigentes mecanismos como auditorías, publicación de datos en formatos abiertos y sanciones para quienes oculten información.
“No hay obscurantismo. Aquí no caben los discursos de miedo; se mantienen las herramientas de control y rendición de cuentas”, sostuvo.
Con esta reforma, Sinaloa entra en una nueva etapa en materia de transparencia, en medio de un debate que anticipa una mayor vigilancia social sobre cómo operará, en la práctica, este nuevo modelo de acceso a la información pública.









