Los Mochis, Sin.- Entre escritorios, expedientes y jornadas laborales, una pequeña gatita logró transformar la rutina diaria entre los trabajadores de las oficinas de Servicios Regionales de la SEPyC en Los Mochis, su nombre es ‘’Roberta’’ y aunque al principio solo era una gatita que visitaba las oficinas, hoy es considerada parte fundamental del equipo de trabajo.
De acuerdo a los testimonios de los trabajadores, la historia de Roberta comenzó hace dos años, cuando la pequeña felina, que en ese tiempo era conocida como ‘’Pelusita’’, empezó a rondar las instalaciones durante la temporada de calor y gracias a la hospitalidad de los trabajadores que le brindaron agua y comida, Roberta fue quedándose de poco a poco hasta que se adoptó sola a la oficina.
Gracias al cariño que despertó entre los mismos empleados, se fueron organizando para comprarle su propia cama, platos para comida y agua e incluso acondicionaron el espacio para que ella pudiera moverse por la oficina y alegrarle el día a todos los compañeros, encontrando así una familia que la acogió con mucho cariño.
“Esta se quedó aquí, era de la vuelta, se llamaba Pelusita y aquí le dimos. Era tiempo de calor, le pusimos aire y todo, le dimos la cama y todo mundo nos damos una cooperacha para comprarle la comida, tenemos platos, de todo. La mamá vino en las elecciones, se la llevó y otra vez se vino para acá la gata y aquí nos la dejó la señora; ya tiene dos años la niña aquí’’.
Y es que la personalidad tierna y juguetona de Roberta ha llamado la atención de todos los que llegan a la oficina, por lo que los mismos trabajadores le crearon sus propias redes sociales donde la pueden encontrar como ‘’Roberta de Servicios Regionales Los Mochis’’, donde suben fotografías y videos de ella conviviendo con todo el personal.
Entre los testimonios, las oficinistas compartieron que Roberta es mucho más que una mascota, sino también un símbolo de unión y empatía, ya que todos los trabajadores coinciden que su presencia ha hecho mucho más ameno el ambiente laboral, fomentando también la convivencia entre los compañeros y dejando un aprendizaje valioso sobre el respeto a la vida animal y el papel que juegan en la sociedad.
‘’Roberta llegó y nos robó el corazón a todos, le gusta mucho el atún, yo llego a las 7 y llega llorando como una bebé, hasta que le sirvo su atún se baja a recibir a los que llegan a las 8, es bien hermosa la Roberta, se siente como una paz’’.
Y así, entre maullidos y siestas, Roberta, la consentida de la oficina recorre los pasillos, saluda a los compañeros y se pasea por toda la oficina como la reina de la casa, recordando que los lazos más fuertes se crean de la manera más inesperada.













