Mocorito, Sin.- La construcción de rampas en la plazuela municipal de Mocorito Pueblo Mágico, ubicada dentro del centro histórico, se realizó sin contar con la autorización del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), confirmó el delegado del organismo en Sinaloa, doctor Servando Rojo Quintero.
En entrevista, el funcionario federal señaló que al INAH no le fue solicitada autorización alguna para este tipo de obra, a pesar de tratarse de una zona con valor patrimonial, lo que ha generado controversia por la posible afectación irreversible al patrimonio histórico, que afecta la identidad cultural.
“Sí nos ha llegado la información, y nosotros no hemos otorgado permisos para ese tipo de obras. Donde sí estamos trabajando es en el museo, pero el caso de la plazuela lo vamos a revisar”, declaró.
Rojo Quintero explicó que cualquier intervención en inmuebles o espacios dentro de centros históricos debe contar previamente con un permiso del INAH, especialmente cuando se realizan excavaciones o se levantan estructuras permanentes, como muros o rampas.
Ante el cuestionamiento de si la obra debió haber sido autorizada formalmente, fue claro:
“Sí, se tendría que haber solicitado un permiso para realizar este tipo de obra”.
El delegado reconoció que los espacios históricos deben ser accesibles para personas con discapacidad, pero subrayó que esto debe hacerse sin dañar el patrimonio, mediante intervenciones reversibles, como rampas de madera o estructuras que puedan desmontarse en un momento dado.
“Hay que hacerlo compatible. Nosotros hemos recomendado rampas de madera con algunos tubulares de metal, lo que llamamos intervenciones reversibles, para no afectar el patrimonio histórico”, explicó.
Sobre la posibilidad de sanciones o suspensión de la obra, Rojo Quintero adelantó que el INAH buscará primero una conciliación con el Ayuntamiento de Mocorito, similar a lo ocurrido en otros municipios como Mazatlán.
“Vamos a buscar una salida, revisar el caso y platicar con el municipio cómo se puede revertir o corregir lo que esté mal. Fundamentalmente buscamos que el proyecto sea compatible con el carácter de la plazuela”, indicó.
Finalmente, el delegado del INAH subrayó la importancia de proteger el patrimonio histórico como un elemento clave de identidad y desarrollo turístico, y enfatizó que, no se oponen a la adaptación de los espacios, pero no debe dañarse el patrimonio histórico porque también puede afectar el turismo.
“El patrimonio es algo que nos da identidad, tiene un valor enorme. No es oponerse al progreso, pero si se daña el patrimonio histórico, se mata a la gallina de los huevos de oro”, concluyó.








