Ciudad de México.- El martes 24 de marzo de 2026, la comunidad educativa de Lázaro Cárdenas, Michoacán, vivió una de sus jornadas más trágicas. Un estudiante de 15 años ingresó armado a la Preparatoria Antón Makarenko y asesinó a balazos a dos profesoras en la recepción del plantel.
El ataque no sólo estuvo precedido por señales de alerta en redes sociales, sino que expuso fallas en la detección de riesgos y reabrió el debate sobre la seguridad escolar y el acceso a armas, ante el temor en la alza de este tipo de hechos.
Antes: señales, mensajes y preparación del ataque
Nueve horas antes de la tragedia, el estudiante identificado como Osmar N., publicó una serie de historias en su cuenta de Instagram que anticipaban sus intenciones.
En total, subió al menos cuatro historias: en la primera aparece vestido completamente de negro, modelando el fusil AR-15 frente a un espejo. En la descripción se lee la frase: “Hoy es el día”.
Los videos y fotos incluyeron mensajes de odio, referencias al movimiento “incel”, imágenes del ataque en Columbine y la imagen del asesino serial Charles Manson. En uno de los reels, se leía el mensaje: “He decidido enviar a las feministas, que siempre han arruinado mi vida, de vuelta con su Creador (…) Odio a las feministas”.
La Fiscalía estatal confirmó que el estudiante, quien dijo ser el hijastro de un integrante de la Secretaría de Marina, tomó un arma de su casa, aunque su padrastro negó ser el dueño.
Así fue el ataque

El ataque ocurrió entre las 7:30 y 7:40 de la mañana. Osmar N. ingresó a la Preparatoria Antón Makarenko con el fusil AR-15, un arma de uso exclusivo militar, modelo M&P15 Patrol, calibre 5.56, fabricada por Smith & Wesson.
Según la secuencia de los videos de seguridad, el adolescente no vaciló: se dirigió directamente a la recepción, donde se encontraban dos maestras, María del Rosario Sagrero Chávez y Tatiana Madrigal Bedolla.
El fiscal de Michoacán, Carlos Torres Piña, detalló la secuencia con base en los videos y la necropsia: primero disparó por la espalda a una de las profesoras, impactándola en la cabeza y causándole la muerte casi inmediata. Luego abrió fuego contra la segunda maestra, quien intentó refugiarse tras el mostrador. Le disparó dos veces y, al acercarse, le asestó un tercer disparo mortal. Según las declaraciones del funcionario, Osmar realizó 14 disparos en total.

El fiscal subrayó que el atacante demostró conocimiento en el manejo del arma, disparando de manera precisa y certera incluso tras obstáculos. La magnitud de la tragedia se vio limitada porque Osmar solo portaba un cargador, aunque llevaba más balas.
Tras los disparos, la reacción de la comunidad fue inmediata. Alumnos y un trabajador del plantel, arriesgando su vida, sometieron, amarraron y desarmaron al agresor utilizando una cuerda.
El joven vestía un suéter negro con franjas blancas y tenis Adidas; en los videos y fotos que circularon tras el ataque se le observa de pie, con las manos atadas, sin señales de crisis ni arrepentimiento. Posteriormente, la policía municipal y estatal arribó, lo esposó y aseguró el arma, cargador y los cartuchos.
Las investigaciones tras el ataque
La Fiscalía General del Estado llegó a la escena alrededor de las 8:30 de la mañana. El personal encontró a las maestras sin vida y al agresor bajo custodia. Se realizó la necropsia y los peritajes balísticos.
Según las declaraciones del fiscal, el agresor será sometido a exámenes toxicológicos y psicológicos. Además, la madre del menor ha cooperado plenamente con las autoridades, entregó el celular del menor (que no llevaba al momento del ataque) y se analizarán sus pertenencias para esclarecer los motivos de la agresión.

El Ministerio Público investiga, además del homicidio doloso, el delito de posesión de armas de uso exclusivo del Ejército. El joven declaró al momento de su detención que tomó el arma de la casa, aunque su padrastro lo niega. Las investigaciones buscan establecer cómo tuvo acceso al fusil y si hubo omisiones en el resguardo.
Se investiga también si el adolescente fue víctima de acoso escolar, aunque el colegio y compañeros afirman que no existían antecedentes que justificaran el ataque.
La Fiscalía analiza si existen vínculos con amenazas previas en la zona, pues cuatro meses antes otro estudiante de secundaria publicó un video incitando a matar maestras en una escuela cercana. Hasta ahora, no se ha encontrado relación entre ambos casos.

El colegio, por su parte, aclaró rumores que afirmaban que el joven había agredido a las maestras porque no lo dejaron pasar luego de llegar tarde. En un comunicado, la institución educativa precisó que Osmar era un alumno de nuevo ingreso, sin antecedentes de expulsión, reportes disciplinarios ni problemas de colegiatura. No había reportes oficiales de bullying en el plantel ni de violencia previa. El día del ataque, no se presentó a clases: solo ingresó al plantel armado.
El doble asesinato provocó conmoción en Michoacán y en todo el país. Por la noche, más de 12 horas después de los hechos, la Secretaría de Educación Pública (SEP) emitió un comunicado lamentando los hechos.
La presidenta municipal, Rosalinda Savala, también reaccionó: “Hoy Lázaro Cárdenas está de luto. Lamento profundamente el fallecimiento de las maestras, una noticia que llena de tristeza a toda nuestra comunidad. Su vocación y entrega quedarán siempre en la memoria de quienes aprendieron de ellas”.
Este crimen se suma a una serie de ataques en escuelas mexicanas: en 2025, un alumno del CCH Sur de Ciudad de México mató a un compañero e hirió a un trabajador; en 2020, un niño de 11 años disparó contra su maestra en Torreón; en 2017, un adolescente atacó a compañeros y a una profesora en Monterrey. Aunque los tiroteos en centros escolares no son frecuentes, la violencia ligada al crimen organizado y la presencia de armas en la vida cotidiana de algunas regiones han elevado la preocupación social.









