Sinaloa.- Autoridades y familiares confirmaron la identificación de los restos de otros dos trabajadores mineros que habían sido secuestrados en Concordia, Sinaloa, un caso que desde enero generó un amplio operativo de búsqueda en la región serrana del sur del estado.
Las autoridades confirmaron que los restos recientemente identificados corresponden a Javier Guillermo Vargas Valle y Javier Emilio Valdez Valenzuela, ambos trabajadores mineros de la comunidad de Concordia que habían sido reportados como desaparecidos desde el 23 de enero de 2026.
Sus familiares participaron en la confirmación de la identidad mediante pruebas forenses y cotejo de documentos personales.
Con esta nueva identificación, ya suman siete de los diez mineros desaparecidos que han sido localizados sin vida, luego de que sus restos fueron encontrados en fosas clandestinas en la comunidad de El Verde, en el mismo municipio.
El caso es investigado por autoridades federales y estatales, entre ellas la Fiscalía General de la República (FGR), que mantiene peritajes para identificar a las víctimas restantes.
El secuestro ocurrió en enero en una zona minera de Sinaloa
La desaparición de los trabajadores ocurrió el 23 de enero de 2026, cuando un grupo armado interceptó a varios empleados vinculados con un proyecto minero en la sierra de Concordia.
Los trabajadores estaban relacionados con la empresa minera canadiense Vizsla Silver, que opera en la región. Tras el secuestro, la empresa suspendió temporalmente actividades mientras las autoridades desplegaron operativos de búsqueda.
El caso provocó movilización de fuerzas federales, incluyendo Ejército, Guardia Nacional y corporaciones estatales.
Fosas clandestinas en El Verde
Las investigaciones llevaron al hallazgo de fosas clandestinas en el poblado de El Verde, una comunidad serrana cercana a Mazatlán, donde peritos comenzaron a recuperar restos humanos.
En ese sitio se han localizado varios cuerpos que posteriormente han sido identificados mediante pruebas forenses y reconocimiento de familiares.
Las nuevas identificaciones confirman que la mayoría de los trabajadores desaparecidos fueron asesinados.
Hasta ahora, tres de los diez mineros continúan sin ser identificados o localizados, por lo que las autoridades mantienen abiertas las labores de búsqueda.
Un caso ligado al contexto de violencia en la región
El secuestro de los mineros ocurrió en una zona marcada por la violencia del crimen organizado.
Investigaciones preliminares señalan que el hecho podría estar relacionado con la disputa entre facciones del Cártel de Sinaloa, particularmente entre grupos conocidos como Los Chapitos y La Mayiza, que mantienen confrontaciones por el control territorial en la región.
De acuerdo con reportes de autoridades y medios internacionales, existe la hipótesis de que los trabajadores habrían sido confundidos con integrantes de un grupo rival, lo que derivó en su secuestro y posterior asesinato.
La investigación continúa
Las autoridades federales mantienen abiertas las investigaciones para esclarecer lo ocurrido, identificar a todas las víctimas y determinar quiénes participaron en el secuestro y asesinato de los trabajadores.
Mientras tanto, familiares de los mineros han solicitado que se aceleren las identificaciones forenses y que el caso no quede impune.
El hallazgo de los restos confirma uno de los desenlaces más temidos desde que se reportó la desaparición de los trabajadores: que el secuestro terminó en un crimen múltiple ligado a la violencia que afecta a la sierra de Sinaloa.
Con información de El Imparcial









