Israel.- El número de víctimas mortales en Irán por los bombardeos conjuntos de Estados Unidos e Israel ha ascendido a 787, según el último balance ofrecido este martes por la Media Luna Roja iraní. La organización humanitaria indica que las tareas de buscar heridos y muertos, retirar escombros, evacuar heridos y prestar servicios médicos continúan sin interrupción, y precisa que hasta 153 distritos del país se han visto afectados por los ataques.
La nueva cifra supera ampliamente los 200 asesinados contabilizados en los primeros días de la ofensiva que se enmarca en una campaña militar que, según el presidente Donald Trump, «podría prolongarse hasta cuatro semanas».
Los bombardeos, que comenzaron el pasado sábado con el asesinato del líder supremo iraní, el ayatolá Ali Khamenei, han golpeado infraestructuras civiles y militares en al menos 24 provincias. Entre los episodios más atroces se encuentra el ataque contra una escuela de niñas en Minab, donde fueron asesinadas al menos 180 niñas, y el bombardeo de un polideportivo en Lamerd, que mató a 20 jugadoras de voleibol.

Mientras Irán entierra a sus muertos entre manifestaciones masivas que expresan la rabia popular contra los agresores, la guerra se extiende a Líbano con una incursión terrestre israelí y bombardeos sobre Beirut que ya han provocado el desplazamiento masivo de cientos de miles de personas, provocando una crisis humanitaria que las autoridades libanesas ya no pueden contener.
Al Jazeera reporta que los ataques israelíes en Líbano tras el asesinato de Khamenei han matado al menos 52 personas y herido a otras 154, según el Ministerio de Salud Pública de Líbano y medios estatales libaneses. Los bombardeos castigan especialmene los suburbios sur de Beirut, el sur de Líbano y el Valle de Bekaa, seguidos de una incursión terrestre israelí limitada y desplazamientos masivos.
Más allá de Oriente Medio, la escalada bélica imperialista se ha hecho notar de inmediato en la economía internacional, con el precio del petróleo Brent disparándose por encima de los 80 dólares por barril tras el cierre del estrecho de Ormuz y la paralización de la producción de gas en Qatar, el mayor exportador mundial de gas natural licuado. Las navieras han suspendido sus operaciones en la zona y los mercados europeos acumulan pérdidas mientras los gobiernos buscan «alternativas energéticas».
Una encuesta de Reuters/Ipsos revela que solo el 27% de los estadounidenses aprueba los ataques, al tiempo que el Pentágono admite ante el Congreso que no existían pruebas de que Irán planease atacar primero a las fuerzas de EE.UU., contradiciendo la justificación oficial de una guerra «preventiva».
Mientras los misiles siguen sobrevolando las cabezas de los habitantes de Teherán, Beirut y las provincias de Irán y Líbano, la llamada «comunidad internacional» asiste bajo una parálisis ante la mayor conflagración regional de Oriente Medio en décadas. El presidente francés, Emmanuel Macron, ha anunciado un aumento del arsenal nuclear francés y ha advertido de que no dudará en utilizarlo si los «intereses vitales» de Francia están en juego.
El presidente español Pedro Sánchez mantiene su falsa negativa a que las bases de Rota y Morón se utilicen en la ofensiva, una decisión que dice asumir con «todas las consecuencias». La guerra, que comenzó con el asesinato del líder supremo iraní, se ha cobrado ya la vida de casi 800 personas en Irán, más de 50 en Líbano y al menos tres soldados estadounidenses, mientras los líderes mundiales discuten sobre quién debería sumarse al conflicto y las víctimas siguen acumulándose bajo los escombros.
Con información de Diario Socialista









