Estados Unidos.- La política de Estados Unidos hacia Venezuela entró en una nueva fase tras la captura y salida del país del presidente Nicolás Maduro en una operación estadounidense.
Washington dejó claro que no reconocerá automáticamente a las nuevas autoridades y que su disposición a colaborar dependerá exclusivamente de las decisiones que tomen en el corto plazo, así lo afirmó el secretario de Estado, Marco Rubio, en una entrevista con el programa “Face the Nation” de CBS News, difundida el domingo 4 de enero de 2026.
Delineó los ejes de la estrategia estadounidense y los límites de su respaldo político.
Rubio subrayó que el enfoque de su gobierno será pragmático y basado en hechos, no en discursos ni promesas, indicó DW.
En este contexto, Estados Unidos pondrá a prueba a quienes hoy concentran el poder en Caracas, incluida la vicepresidenta Delcy Rodríguez, quien asumió la presidencia por orden del Tribunal Supremo de Justicia venezolano.
“Los juzgaremos por lo que hagan”: el mensaje central de Washington
Durante la entrevista, Marco Rubio fue directo al explicar la postura oficial de su país.
“Vamos a juzgar todo por lo que hagan, y vamos a ver qué hacen”, afirmó el jefe de la diplomacia estadounidense.
Añadió que, si las nuevas autoridades no toman “las decisiones adecuadas”, Estados Unidos mantendrá “múltiples palancas de presión” para proteger sus intereses.
Entre ellas se encuentran sanciones económicas, acciones sobre el sector petrolero y medidas de control naval.
Rubio también marcó distancia con el pasado reciente al señalar que el anterior mandatario venezolano era “alguien con quien no se podía trabajar”, ya que, dijo, nunca respetó los acuerdos firmados y rechazó oportunidades para dejar el poder de forma negociada.
Delcy Rodríguez bajo observación internacional
Uno de los puntos clave fue el futuro inmediato de Delcy Rodríguez. Rubio confirmó que Estados Unidos observará su actuación antes de definir cualquier tipo de relación.
“Los juzgaremos por lo que hagan”, reiteró al referirse a la actual mandataria interina.
Washington espera señales claras en temas específicos: el combate al narcotráfico, el freno a la llegada de pandillas a territorio estadounidense y el corte de vínculos con actores que considera una amenaza, como Irán, Hezbolá y grupos armados en Colombia, entre ellos las FARC y el ELN.
Narcotráfico y seguridad: las prioridades de EEUU
Rubio explicó que uno de los objetivos centrales es reducir el impacto del crimen organizado.
“Queremos que el narcotráfico cese. No queremos ver llegar más pandillas a nuestro territorio”, señaló.
Desde la óptica estadounidense, cualquier acercamiento político estará condicionado a resultados medibles en seguridad regional y cooperación internacional, no a declaraciones públicas de buena voluntad.
El papel del petróleo en la nueva estrategia
La industria petrolera venezolana ocupa un lugar central en la evaluación de Washington.
Rubio afirmó que el sector está “en ruinas” y que requiere inversión privada, pero solo si los beneficios llegan al pueblo venezolano y no a redes criminales o adversarios de Estados Unidos.
“La clave del régimen es el petróleo”, resumió.
Mientras no existan cambios reales, Estados Unidos mantendrá sanciones, incautaciones de buques y presión económica como herramientas principales.
Rubio advirtió: “Hasta que no resuelvan los problemas que existían con Maduro, seguirán recibiendo presión”.
Sin transición inmediata ni elecciones a corto plazo
Rubio descartó cualquier expectativa de una transición política rápida. Consideró “absurdo” pensar que puedan celebrarse elecciones apenas días después de la captura de Maduro.
“Estas cosas llevan tiempo. Hay un proceso”, afirmó, al explicar que la prioridad es estabilizar decisiones urgentes antes de hablar de comicios.
Aunque expresó admiración personal por la líder opositora, Rubio dejó claro que Estados Unidos no trabajará, al menos por ahora, con María Corina Machado para una transición.
“María Corina Machado es fantástica… pero estamos hablando de lo que va a pasar en las próximas dos semanas”, dijo, al recordar que gran parte de la oposición no se encuentra actualmente en Venezuela y que la coyuntura exige decisiones inmediatas.
Presión sin ocupación militar
El secretario de Estado aclaró que la estrategia estadounidense no contempla una ocupación militar del país. No obstante, recordó que el presidente Donald Trump mantiene “todas las opciones” sobre la mesa.
Según Rubio, la verdadera palanca es la presión naval y petrolera, descrita como uno de los mayores despliegues de Estados Unidos en el hemisferio occidental.
Rubio cerró la entrevista insistiendo en una idea central: Estados Unidos no reconocerá liderazgos por inercia.
“Vamos a evaluar a las personas por lo que hagan”, repitió.
El mensaje para Caracas es claro. Washington observará acciones concretas en seguridad, narcotráfico y manejo del petróleo.
Si no hay cambios verificables, la presión continuará. Si los hay, Estados Unidos evaluará nuevos escenarios de relación con Venezuela.








