«Mi vida no valía nada comparada con esta lucha»: Humberto López Rochín, el corazón vivo de la municipalización de Salvador Alvarado

Guamúchil, Sin.- Con la voz entrecortada por la emoción, pero firme en sus convicciones, Humberto López Rochín, presidente vitalicio de Salvador Alvarado y uno de los iniciadores del movimiento por la municipalización, recordó los años difíciles en los que —aseguró— la vida del pueblo estaba marcada por abusos y atropellos de los gobernantes de Mocorito.

“Hace tantos años… ya estoy olvidadizo”, dice sonriente. Pero cuando habla de su tierra, la memoria se le ilumina. Nacido y criado en Guamúchil, cuenta que el amor por su gente fue el motor que lo llevó, con apenas 18 años, a levantar la voz contra lo que consideraba injusticias del entonces municipio de Mocorito.

“Nos ataban como animales y no los dejaban vivir”, relata al recordar cómo, según su testimonio, las autoridades de la época cometían abusos contra los habitantes. Evoca escenas que hoy parecen lejanas: basura regresada del mercado por capricho, arrestos arbitrarios por cualquier motivo y cobros injustos que lastimaban la dignidad de las familias.

Proveniente de una familia numerosa —“la mitad del rancho eran mis parientes”, dijo—, López Rochín sintió la responsabilidad de defender a los suyos. Su carácter inquieto y decidido lo llevó a involucrarse de lleno en la lucha.

Reconoció que vivió momentos de alto riesgo, incluso bajo amenaza, al grado de que el Ejército llegó a resguardar su casa.

“A la única noticia que yo tengo que hay soldados que protegieron la vida de una persona es conmigo”, expresa con profunda gratitud hacia la institución castrense. “Si no, no hubiera llegado a los 92 años”.

Hoy, al mirar el desarrollo del municipio que ayudó a forjar, afirmó sin titubeos: “Valió la pena completamente”. Orgulloso, asegura que, según lo que ha leído, Guamúchil se encuentra entre los municipios con mejor calidad de vida en el estado de Sinaloa.

El reconocimiento a su trayectoria no se ha quedado solo en palabras. Autor de dos libros donde documentó paso a paso la lucha por la municipalización, López Rochín anunció que cede los derechos de sus obras al Ayuntamiento para que puedan reproducirse gratuitamente. “Es propiedad del municipio”, afirma. Los primeros mil ejemplares —recuerda— fueron regalados en su totalidad, muchos de ellos distribuidos en la Casa de la Cultura.

Además, el Gobierno Municipal construye un obelisco en la presa de Guamúchil donde su nombre quedará grabado, como homenaje a quienes impulsaron la creación del municipio de Guamúchil y la consolidación de Salvador Alvarado.

Al enterarse del homenaje, su reacción fue sencilla y sincera: “¡Ay, caray, muchísimas gracias!”. Dice que ya no puede levantarse con facilidad, pero su espíritu sigue siendo el mismo joven decidido que enfrentó la adversidad por amor a su pueblo.

“Mi vida no valía nada comparada con todo lo que valió esta lucha”, sentencia.

A sus 92 años, Humberto López Rochín no solo es testigo de la historia: es parte viva de ella.

 

 

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