A 23 días de su ejecución, 4 injusticias contra la mexicana que será ejecutada en Texas

La pena de muerte, pena capital o ejecución es el exponente máximo de pena, pues consiste en provocar la muerte a una persona condenada por parte del Estado, como penitencia por cometer un delito establecido en la legislación.

Tal es el caso de Melissa Lucio, la primera mexicana que recibirá este castigo en Texas, por presuntamente haber provocado el fallecimiento de su hija de dos años, Mariah.

23 días de que le apliquen la inyección letal, diversas organizaciones de derechos humanos, legisladores, científicos, abogados que la defienden y cuatro de los jurados que la condenaron en 2008 piden que se le perdone la vida. Para ellos, el caso de la hispana de 53 años partió de una cadena de malentendidos que no fueron investigados adecuadamente.

A continuación presentamos 4 errores judiciales -dados a conocer por Univision- que se presentan en la petición de clemencia para pedir que se frene la ejecución de Lucio. Los abogados de la hispana señalan si eso pasara, ella no quedaría automáticamente en libertad, pero sí podría salvarle la vida y dar paso a un nuevo juicio para reducir su condena.

Mariah pudo haber muerto por causas naturales/accidentales

Por los resultados de la autopsia, según Janice Ophoven, patóloga forense en Pediatría, “no puede excluir causas de muerte accidentales o naturales”. Para ella, hubo errores en las conclusiones de los médicos que expusieron en el juicio.

La Dra. explica que llegar a una muerte por abusos -como acusan- requiere revisar la historia clínica de la menor y las circunstancias de vida, sus actividades en los días y horas antes de que fuera atendida por los médicos.

“Este tipo de análisis no se hizo”, dice en su declaración jurada del 18 de marzo de 2022 ante una corte de distrito de Minnesota. Tampoco cree que la caída por las escaleras fue investigada debidamente, pues no se evaluó la distancia, ni la naturaleza de la superficie en la que se golpeó.

Abogado falló en su representación

Peter Gilman fue el defensor público que representó a Lucio en su juicio en 2008. Para Adriana Larimer, una de las abogadas de Lucio, él llevó a cabo una “asistencia ineficaz”, pues Gilman no presentó a expertos forenses para dar una explicación médica a las heridas de Mariah. Aunque hubo especialistas, no se les dio el tiempo suficiente para revisar el caso.

En febrero de 2022, inclusive la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) pidió a Estados Unidos que se “abstenga de ejecutar la pena de muerte” hasta que el mecanismo pueda revisar y pronunciarse. Pidió evaluar si hubo violaciones al debido proceso y a su derecho a un juicio justo por la ausencia de una defensa adecuada de parte del abogado litigante.

Se lee en el documento de la CIDH, un jurado la condenó a muerte con apenas  una parte de las pruebas.

Interrogatorio “manipulado”

Gisli H. Gudjonsson, profesor emérito de Psicología Forense del Instituto de Psiquiatría, Psicología y Neurociencia del King’s College London, revisó las grabaciones y transcripciones de las 5 horas y 22 minutos del interrogatorio que hicieron detectives a Lucio.

Asegura que usaron siete técnicas principales para “quebrar la resistencia de la señora Lucio” y para que se incriminara como culpable de los golpes que, decían, habían causado la muerte de Mariah.

Entre ellas, gritaron para aumentar su angustia; la amenazaron y le insistieron en que sabían lo que había pasado y en que tenían evidencia; mostraron fotografías de las lesiones de su hija para estresarla; disertaban sobre la idea de que lo ocurrido había podido ser un accidente; la manipularon psicológicamente; le dieron una muñeca y le pidieron que les mostrara cómo golpeaba o sacudía a su hija.

Para el especialista, todos esos factores pusieron a Lucio en “desventaja” y en un “alto riesgo” de hacer una “confesión falsa”.

Un testigo clave no fue llamado al juicio

En el 2007, Harry Davis trabajaba como médico en el Centro Médico Valley Baptist, al que fue trasladada Mariah cuando colapsó. Él mismo fue quien la atendió, y recuerda que la niña llegó con un paro cardiopulmonar, además de que su temperatura estaba por encima de los 100 grados Farenheit.

“Cuando una persona muere, la temperatura del cuerpo comienza a caer a medida que cesan las funciones biológicas. El hecho de que la temperatura del cuerpo de Mariah estaba elevada y que seguía teniendo fiebre incluso cerca de una hora después de morir, sugiere que estaba luchando contra una infección”, explica.

Por ello asegura que tiene dudas sobre las conclusiones de los investigadores, quienes aseguraron que Mariah murió por abusos.

Con información de El Heraldo…

 

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