¿Cómo creer en los números de López G?..

EN LA GRILLA

¿Cómo creer en los números de López G?

Lucha por los derechos en plena pandemia

Mazatán: ocurrencias en lugar de urbanismo

FRANCISCO CHIQUETE

El país está emplazado a iniciar en una semana, la movilización social más importante en esta etapa de pandemia. El regreso a clases presenciales debe darse “llueva, truene o relampaguee”. El presidente Andrés Manuel López Obrador no sólo dio la orden meteorológica. También ofreció cuidar a los niños con protocolos que los alejen del Covid 19, pero advirtió que se tienen que correr los riesgos.

¿Por qué es importante hacerlo? Arriesgar a los niños y jóvenes, lo más preciado de la sociedad es una aventura incierta. Recordemos que las medidas ofrecidas por el presidente no dieron resultados para proteger a la sociedad en general. No podemos tener confianza plena en que funcionarán con los niños.

Ya todos han enumerado los inconvenientes de regresar a escuelas devastadas por el abandono del último año y medio, que acentuó las carencias provenientes de muchos años atrás y por supuesto, por el saqueo a que estuvieron expuestas en este tiempo. Hoy un 25 por ciento de los planteles carece del servicio de drenaje y la falta de agua llegar al 30 por ciento debido al robo de los tubos de cobre, delito que acompaña al robo de cables y deja a un elevado porcentaje de escuelas sin electricidad, amén del mobiliario destruido o desaparecido y los equipos periféricos, sobre todo de cómputo, que “volaron” de donde los había.

Pero sobre todo está la circunstancia gravísima de esta tercera ola, que presenta cifras mucho mas elevadas de contagios que las dos anteriores, y que si bien presenta menores cifras de mortandad, ha llegado a rozar los mil casos por día, que no son pocos, en absoluto

Es cierto que este domingo los contagios se redujeron a siete mil 658 casos, pero ¿quién cree en las cifras oficiales? Están tan devaluadas como la colorización arbitraria de los semáforos, que se ponen en verde cuando hay elecciones, vuelven a decolorarse cuando hay consulta popular, y hoy palidecen otra vez en vísperas del regreso a clases, que habrá de darse “llueva, truene o relampaguee”.

Seguramente el próximo lunes las escuelas estarán abiertas y con la presencia de una buena cantidad de maestros. Habrá que ver cuantos padres de familia se atreven a llevar a sus hijos, y cuántos los resguardan a la espera de mejores condiciones para la reanudación, cuya importancia no se pone en duda. Sólo su oportunidad.

LA POLARIZACIÓN

Estos tiempos de profundos enfrentamientos en la sociedad y del gobierno con una parte de la sociedad, ofrecen ejemplos múltiples de polarización. Ayer el excandidato panista a la Presidencia de la República, Ricardo Anaya, dijo que el presidente lo quiere “fregar a la mala”, que le están abriendo una investigación porque le estorba a los planes de sucesión presidencial”.

El presidente de entrada desmintió que él esté detrás de esa posible investigación, pero lejos de ofrecer garantías de que la ley estará por encima de cualquier otra cosa, aconsejó a Anaya que si es inocente no se exilie, que se quede a enfrentar la acusación, y además, “que no se ampare”, es decir, que se presente inerme ante una posible embestida gubernamental.

¿Puede un presidente proponer a un ciudadano que renuncie a sus derechos? ¿Puede el jefe de las instituciones aconsejar que se desdeñe un recurso fundamental como el amparo?

Es de dudarse que Anaya realmente estorbe los planes de López Obrador para la sucesión presidencial. El esfuerzo de los videos que Anaya ha realizado no ha fructificado. Sus planteamientos son ñoños, superficiales y con ello jamás podrá recuperarse de aquel golpe que lo caricaturizó para siempre en el debate de 2018: Ricki Riquín, Anayín, Canayín.

ENFRENTADOS HASTA EN

LA LUCHA CONTRA EL COVID

Signo innegable de la polarización en esta sociedad, es la movilización social, política y jurídica que se dio en Mazatlán, a propósito de la exigencia municipal del certificado de vacunación, como condición para acceder a restaurantes, antros y otros sitios públicos. Un despacho jurídico muy exitoso promovió y obtuvo un amparo de la justicia federal para que los no vacunados pudiesen ejercer sus derechos de acceder sin limitaciones a todos los espacios,

La medida del gobierno municipal, tomada de decisiones similares ejecutadas en Europa, ha sido muy polémica, pero debe decirse en primera instancia que cumplió con una misión importante: promover la vacunación entre la población en general, y especialmente entre los jóvenes de entre 18 y 29 años. Luego vimos que también hubo amontonamientos de aspirantes a la vacuna cuando se abrió la oportunidad de vacunar a adultos de edades mas avanzadas que se estaban rezagados.

Los abogados promotores saben que tienen razón jurídica, pero ignoraron un elemento de gran importancia: quienes se resisten a la vacunación afectan al resto de la población. Es cierto que la vacuna no evita los contagios, como argumentan los que ejercen resistencia, pero sí disminuye el riesgo y la necesidad de ser hospitalizados.

Que alguien quiera jugarse la vida evadiendo la inoculación es muy su asunto, pero la saturación u ocupación preponderante de los hospitales con casos de Covid, no sólo pone en riesgo al personal médico de primera línea, sino que también evita la atención de otro tipo de enfermedades y agrava el rezago de la sociedad en la atención de la salud, Y ya se sabe: en esa materia, cada día perdido es un riesgo severo de agravamiento y aún de muerte.

También la sociedad debe asumir todas las aristas de su responsabilidad.

OCURRENCIAS PARA LA CIUDAD

El alcalde Luis Guillermo Benítez Torres defendió muy ufano su decisión de poner topes sobre la principal vialidad de la ciudad y aunque más tarde admitió que hubo errores de cálculo en la altura del “paso de cebra” que les concesionó a los dueños del grupo ARHE, reiteró que seguirá adelante con su proyecto, al que explicó como una defensa del peatón.

Es cierto, como argumentan algunos, que lo más espectacular del tremendo tope son los vuelos de automóviles conducidos a alta velocidad, que violan el reglamento de tránsito, pero hay un problema todavía mayor que los cárters rebanados: es la lentitud con que se circulará en la avenida cuando haya nueve o diez adefesios de esos. La Camarón Sábalo no tiene salidas ni pares viales, de suerte que cualquier lentitud ocasiona retrasos considerables a quienes se mueven de sus casas al trabajo, y viceversa.

La ciudad necesita medidas audaces, correcciones importantes, pero éstas deben venir de estudios a fondo, no de ocurrencias. Desde hace tiempo se venían suprimiendo temporalmente los retornos en el paseo costero, hoy desaparecidos al parecer de manera permanente. Quizá funcione para dar agilidad a la circulación de vehículos, pero con el contrapeso de los topes, el resultado se habrá perdido miserablemente.

Hay instancias y especialistas que pueden asesorar a las autoridades. El alcalde en turno debe atender ese conocimiento y no andar inventando el hilo negro.

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