Continúa llegada de menores migrantes no acompañados a la frontera norte

Ciudad de México.- En la zona fronteriza, no cesa la llegada de migrantes y de menores no acompañados. Las autoridades municipales de Piedras Negras, Coahuila, alertan de una crisis humanitaria porque estiman que al mes, la Patrulla Fronteriza les está devolviendo alrededor de diez mil personas.

“Yo no quiero pasar a Estados Unidos porque el río me da miedo, yo quisiera pasar mejor por el puente”, dijo la migrantes hondureña Alison Romero.

Alison de 8 años, su hermana de 9 y sus padres, llegaron de Honduras a México hace 2 años. Primero estuvieron en Tabasco y luego en Nuevo León, hasta que hace unas semanas, dicen, escucharon que podían entrar a Estados Unidos por la frontera de Piedras Negras, Coahuila.

“Nos dijeron que sí estaba fácil, que podíamos pasar por el río y que adentro nos agarraban y que nos podían dejar adentro, pero cuando ya estábamos aquí todo el papel cambió”, agregó Daniel Romero, padre de Alison.

La semana pasada Estados Unidos reactivó el trámite para la solicitud de asilo sólo de los 442 migrantes que se mantuvieron casi 2 años en Piedras Negras, dentro del programa protocolos de Protección al Migrante. Esto ha provocado que en los últimos días llegaran a la ciudad cientos de personas indocumentadas.

“No es el momento de venir a las fronteras porque estas se encuentran cerradas”, señaló Héctor Menchaca, enlace municipal de Piedras Negras con la aduana de Texas.

En lo que va del año al menos 49 migrantes, entre ellos 4 menores de edad, han muerto en el cruce del río entre Piedras Negras e Eagle Pass, Texas. Daniel, su esposa y sus dos hijas han intentado cruzar el Río Bravo en tres ocasiones.

“Mirábamos que la comida se nos terminaba, pero luego nos pusimos a pensar en las niñas, el río es demasiado fuerte, me llega a arrastrar alguna, yo no voy a poder reaccionar por las demás”, señaló Daniel.

Las familias con menores de edad que intentan cruzar a Estados Unidos encuentran a su paso los albergues y la frontera cerrados por la pandemia.

“Piensan que ya porque vienen con un niño van a poder pasar, pero está muy difícil, por eso en estas últimas semanas hemos podido encontrar muchas personas que están en las esquinas, en el parque, en la estación de buses resguardandose ahí”, insistió Isabel Turcio, de la Casa Frontera Digna, de Piedras Negras.

Es el caso de Isaías de 31 años y sus seis familiares hondureños, entre ellos tres menores de edad, viajaron en tren desde la frontera sur de México hasta Piedras Negras.

Intentaron cruzar el río y entregarse a las autoridades con la intención de conseguir asilo, pero en menos de 3 horas fueron deportados.

“Buscamos una parte seca y yo primero cruzaba a uno, de ahí a otro, ellos gritaban llorando, que no se querían morir, que no se querían morir ahogados, sí me dio miedo pero no teníamos otra salida”, refirió el migrante Isaías.

Hay menores que viajan solos, por lo regular provienen de Honduras, El Salvador y Guatemala, o de los estados de Guanajuato, Guerrero y Chiapas. Pagan hasta 27 mil pesos para cruzar ilegalmente a Estados Unidos y en muchas ocasiones son abandonados a su suerte en el río o el desierto.

“Nos dejaron en el desierto, como ya no teníamos agua ni comida, ya nos entregamos, llamamos al 911”, explicó el menor migrante no acompañado.

Pese a que algunos menores deportados retornan a sus países o estados de origen, otros no descartan intentarlo de nuevo.

“Si Dios me da licencia sí voy a volver a entrar otra vez para allá”, dijo el menor.

Con información de Noticieros Televisa

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