Covid-19: un invierno de espanto

Ciudad de México.- Viene un invierno difícil por lo que respecta al Covid-19. México la está pasando mal y no hay indicios de mejora en el corto plazo. Por lo pronto, la reducción de la movilidad, en el Valle de México, tendrá un fuerte impacto en la economía.

Muchas empresas ya no resistirán el nuevo cierre. Hace un par de semanas, el chef de un restaurante en San Ángel me explicaba que otro confinamiento sería desastroso para ellos, porque apenas se iban recuperando del primero.

Tienen la posibilidad de las entregas a domicilio, pero estas no suelen alcanzar para mantener a las plantillas laborales y para pagar rentas de los locales y demás servicios.

Nuestro país es prácticamente el único en que su gobierno no ofrece apoyos de entrega de recursos a de facilidades fiscales para enfrentar la crisis.

Los llamados a la implementación de un ingreso vital son como gritos en el desierto y así seguirán siendo. Parece que no aprendimos de la experiencia previa, del enorme costo que tuvo el primer confinamiento y de los estragos que dejó en la economía, insisto, agravados por la ausencia de empatía con los que viven de un trabajo que depende de la generación de riqueza, de quienes no tienen la suerte de formar parte de nóminas atadas al presupuesto, aunque para estos últimos también existan riesgos.

Por si fuera poco, hay un tema que se desdobla en todos los pliegues del espanto: la saturación hospitalaria en la Ciudad de México, las historias y las imágenes dantescas que se vivieron, sobre todo en Europa, hace unos meses, cuando el Covid-19 avanzaba con toda su fuerza infecciosa.

El personal médico está exhausto y saben que viene un recrudecimiento, no una nueva oleada, porque en México nunca ha dejado de crecer el problema, de profundizarse.

Las redes sociales se han vuelto el escaparate de los obituarios, el dolor cotidiano que pega por todos lados y que se manifiesta en una espiral incontenible que tiene el saldo, por desgracia muy provisorio, de 115 mil fallecimientos, ligados al Covid-19.

Y como si ello fuera poco, en Gran Bretaña descubrieron una cepa todavía más contagiosa y por ello mortífera. Más vale hacerse cargo de ello, antes de que sea demasiado tarde.

Las vacunas tardarán en llegar y todavía más en significar un alivio para el grueso de la población. Por ahora hay que seguir con las medidas que han mostrado su eficacia: distanciamiento social, higiene y uso de cubrebocas.

Llegó el invierno, el del Covid-19, con todos los desafíos que ellos entraña.

 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

A %d blogueros les gusta esto: