Cunde el pánico entre los ‘tories’ al asumir Johnson como interino

Londres.- Boris Johnson ha cedido a la presión del gabinete y prometió no realizar cambios importantes de políticas en sus últimos días en el cargo, ante la alarma de los tories por su periodo final de dos meses como primer ministro interino.

Johnson afirmó que los “cambios importantes de dirección” –incluidos los recortes de impuestos– deben dejarse a su sucesor, si bien rechazó demandas de dejar de inmediato el cargo.

Minutos después de que Johnson confirmó que acabará por dimitir, creció la preocupación por lo que Dominic Cummings, consejero del primer ministro, advirtió que podría ser una “carnicería” por venir.

El ex primer ministro John Major encabezó las demandas de que Johnson deje el cargo, para evitar mayores daños después de lo que algunos parlamentarios conservadores llamaron un intento estilo Trump de aferrarse al poder.

En un discurso criticado por su falta de humildad o autocrítica, Johnson ofreció permanecer en el poder “hasta que un nuevo líder esté instalado”, lo que probablemente ocurra a principios de septiembre.

Sin embargo, en una reunión de gabinete celebrada más tarde este jueves, abandonó las esperanzas de cambiar políticas, incluso reduciendo el impuesto sobre la renta a raíz de la renuncia de Rishi Sunak como canciller.

Un reporte del número 10 de Downing Street con respecto a la reunión afirmó que Johnson “había dejado en claro que el gobierno no buscaría implementar nuevas políticas o hacer cambios importantes de dirección”.

En cambio, se “enfocaría en realizar la agenda por la cual el gobierno fue electo”, y añadió que Johnson “afirmó que las decisiones fiscales importantes serían dejadas al nuevo primer ministro”.

Un ministro del gabinete declaró a The Independent que algunos parlamentarios habían acordado colaborar con Johnson sólo después de lograr “condiciones” por parte del primer ministro, en particular sobre la economía.

“Dejamos en claro que habría condiciones para que nos uniéramos al gabinete, que él no intentará nada en el tiempo que le queda. En especial, nada de recortes de impuestos”, comentó el ministro.

La ex primera ministra Theresa May también advirtió a Johnson que se comporte, haciendo notar que ella observó las reglas convencionales al aprobar sólo la legislación “cero neto”, relativa al clima, elaborada por ambos partidos, después de anunciar su renuncia.

“Yo todavía era primera ministra, capaz de hacer algunas cosas, pero algo crucial es que uno tiene que restringir lo que hace durante ese periodo por varias razones”, declaró May en un evento.

Incluso con las aparentes “condiciones” impuestas a Johnson, y con la formación de un nuevo gabinete en cuestión de horas, el gobierno enfrenta una dura batalla para funcionar con efectividad en las semanas por venir.

Docenas de puestos ministeriales siguen vacantes, y el país continúa entrampado en una crisis del costo de la vida y una batalla legal con la Unión Europea sobre el acuerdo de Irlanda del Norte con respecto al Brexit, a la vez que continúa la guerra en Ucrania.

“El gobierno no funciona por el momento. No ocurren cosas básicas”, comentó Louise Haigh, secretaria del transporte en la sombra, y añadió: “No están logrando que funcione la maquinaria de gobierno”.

Al dar su discurso de renuncia, Johnson alimentó temores sobre lo que hará en los meses que le quedan en el poder, al sostener que la decisión del partido de destituirlo había sido “excéntrica”.

“La manada es poderosa y, cuando se mueve, se mueve”, dijo con respecto a los parlamentarios de su partido, y añadió que daría a su sucesor “todo el apoyo que me sea posible”.

Andrea Jenkyns, parlamentaria que es acérrima defensora de Johnson, declaró ante las cámaras de televisión al salir de Downing Street: “Lo lamentarán, como hicieron con Thatcher. Será un error”.

George Freeman, quien anteriormente había renunciado como ministro de ciencia, pidió que sus colegas reconocieran que Johnson “no gobernará durante tres meses en callada humildad y contrición.

“El primer ministro tiene que aceptar que esto se acabó y entregar los sellos de la oficina este fin de semana”, añadió, advirtiendo que de no hacerlo habrá “inseguridad y caos”.

John Major consideró que dejar a Johnson en el cargo era “imprudente y quizá insostenible”, señalando su retención del poder sobre política interior y exterior, y sugiriendo que el secretario de Relaciones Exteriores, Dominic Raab, debería ser el interino.

El líder laborista Keir Starmer ofreció llevar a cabo una votación en la Cámara de los Comunes para obligar a Johnson a retirarse de inmediato si los parlamentarios conservadores no lograban “deshacerse de él”, y añadió: “No puede aferrarse de ese modo”. Pero se necesitarían varios tories rebeldes para que esa votación prosperara, y no se prevé que el recién electo Comité 1922 del partido actúe en contra de Johnson cuando se integre, el próximo lunes.

El comité definirá el calendario para la elección del líder, con una rápida primera ronda de votación por los parlamentarios conservadores para comenzar a reducir una lista de doce candidatos esperados a sólo dos. Luego los miembros del partido elegirán de esa breve lista al nuevo primer ministro, después de las campañas en agosto.

Con imagen e información de La Jornada

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