MÉXICO, D.F. 28SEPTIEMBRE2006.- Ulrich Richter, abogado de la empresa Televisión Azteca se presentó en el Ministerio Público Federal para interponer una demanda contra el conductor Alan Tacher por incumplimiento de contrato y plagio. FOTO: PAOLA HIDALGO/CUARTOSCURO.COM

El abogado mexicano al que Google debe pagar 250 millones de dólares

Ciudad de México.- Ulrich Richter contesta al teléfono y es él quien pregunta: “¿Qué te pareció el fallo?”. Un tribunal de apelación de Ciudad de México acaba de darle la razón, después de un proceso judicial que dura ya siete años, y ha resuelto que Google debe pagarle 250 millones de dólares —unos 5.000 millones de pesos mexicanos— por daños morales y punitivos. La multa llega a raíz de una demanda que interpuso el abogado para que la compañía retirara un blog donde se usurpaba su identidad. Ante la negativa de Google, Richter emprendió una cruzada que lo ha llevado a adentrarse en las tripas de una de las compañías más poderosas del mundo.

“Es un fallo importante porque marca que los gigantes tecnológicos no pueden ir a su árbitro afectando los derechos de cualquier persona y que su actuar tiene consecuencias”, explica el abogado.

La empresa, que ha calificado la sentencia de “arbitraria y excesiva”, ha anunciado que defenderá “la libertad de expresión” ante la última instancia.

La pelea entre Richter y la tecnológica comienza en 2015. Googleando su propio nombre, el abogado mexicano —conocido por defender casos polémicos como el del exgobernador de Coahuila, Humberto Moreira, o del expresidente Carlos Salinas de Gortari— se encuentra con un blog en la plataforma de Blogger, propiedad de Google, llamado: “Ulrich Richter Morales y sus chingaderas a la patria”. Creado en marzo de 2014, el blog acumula ocho entradas ese año en las que se acusa a Richter de lavado de dinero, vínculos con el narcotráfico y de ser investigado por la DEA. La mayor parte de las publicaciones están ilustradas con imágenes del abogado y de uno de sus libros con el nombre cambiado —de Manual del poder ciudadano a Cómo lavar dinero—. En la última entrada, hay una fotografía de Richter con su esposa en la que se lee: “Este puto me enseñó a falsificar documentos y salir limpia”.

Sin embargo, la compañía tecnológica decidió ampararse en la libertad de expresión para no bajar ese contenido. El abogado rechaza ese argumento: “Las fake news no se pueden amparar bajo ningún derecho fundamental porque son una mentira”.

En 2015 presenta la denuncia penal, en 2018 logra finalmente que el juicio se desarrolle en México y obliga a Google sentarse en el banquillo de la Justicia mexicana; desde entonces un juez le dio la razón en primera instancia, y un tribunal de apelación, integrada la Octava Sala Civil del poder judicial de Ciudad de México, se la ha dado esta misma semana. “Hemos durado siete años. Google utilizó todos sus mecanismos para alargar el juicio y tratar de desesperarnos, pero no lo consiguieron, tuvimos la paciencia”, dice ahora Richter.

El abogado reconoce que la cantidad fijada, los 250 millones de dólares, puede parecer “monstruosa”, pero cree que “no le hace ni cosquillas a Google”.

“Los daños punitivos son en relación con la capacidad del infractor y deben ser ejemplares, es decir, que obliguen a que la acción no se vuelva a repetir; en este caso sería para que Google tenga en consideración a los ciudadanos”, explica Richter, que no lo considera así puesto que la empresa tecnológica está habituada a hacer frente a grandes multas, tanto en la Unión Europea como para evitar otros juicios.

El denunciante no usó en sus argumentos el reconocido derecho al olvido —que permite que una persona decida borrar su rastro de internet— porque no hay muchos precedentes en México. El siguiente paso de esta batalla legal es la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN).

En este largo proceso judicial, que tiene más de 25 tomos de juicio hasta el momento, Richter ha entrado en las tripas de Google. Minucioso y algo obsesivo, el abogado reconoce que “sabe más de Google que muchos trabajadores de la compañía”. Ha estudiado a los fundadores Larry Page y Serguéi Brin, y también a sus padres, ha indagado sobre el funcionamiento y la innovación de las grandes empresas tecnológicas y ha terminado escribiendo un libro sobre ellas. “Llamo a Google el Oráculo de la Antigua Grecia, a Silicon Valley la magna Grecia, a Stanford la Academia de Platón”, cuenta riéndose, “los genios tecnológicos que conocemos hoy —Page, Musk, Bezos, Gates— son la reencarnación de la secta pitagórica, son matemáticos como muchos de los antiguos filósofos”. Y termina: “Mira hasta dónde he llegado”.

Con imagen e información de El País

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