El proyecto de AMLO no es el de Cárdenas

Están en la ruta de Lázaro Cárdenas o en la de Carlos Salinas, retó el presidente Andrés Manuel López Obrador al PRI, tratando de atraerlo a su esfera para que le aprueben las reformas constitucionales sobre el manejo de la energía eléctrica.
La disyuntiva es falsa. En realidad se trata de estar con AMLO o con el proyecto económico que Salinas, efectivamente, ha impulsado desde la presidencia de Miguel de la Madrid Hurtado (1982-1988), y luego en su propio gobierno (1988-1994).
Si López Obrador se ha colocado a sí mismo a la altura de héroes como Miguel Hidalgo, José María Morelos y Francisco I Madero, su proyecto tendría que estar, mínimo, en los niveles del que desarrolló Lázaro Cárdenas, máxime que se trata de dotar al gobierno de instrumentos absolutos para el control de algo tan importante como la electricidad.
Pero ya bien vistos, aunque en la forma la propuesta lópezobradorista parezca emular la hazaña de don Lázaro al momento de expropiar la industria petrolera, los rumbos son muy distintos.
Lázaro Cárdenas vio en el petróleo a la palanca ideal psra impulsar el futuro del país. Aunque ya era importante en ese momento, el crudo apenas empezaba a esbozar sus potencialidades y Cárdenas lo advirtió. Al tiempo que hacía justicia a los trabajadores de la industria (que estaba en manos extranjeras), Cárdenas rescató ese recurso que, efectivamente, abrió una ventana de oportunidad para que México se desarrollara de mejor manera (que luego los gobiernos mexicanos hayan echado a perder esa opción, ya es otra cosa).
En cambio la reforma propuesta por López Obrador ve al pasado. Por prurito ideológico, hambre de historia o tradicionalismo político, pretende volver a fincar el desarrollo del país en el modelo que operó durante varias décadas, y que en estos momentos no es viable porque no garantiza el abastecimiento del fluido eléctrico para todo el país ni mucho menos abre la expectativa de que soporte el crecimiento que se necesita para el futuro inmediato,
Eso por no hablar de los graves problemas que se generarían en materia ambiental. Si en los últimos lustros las termoeléctricas han sido transformadas para el uso de gas en lugar de combustóleo, la reforma se propone aprovechar lo que se conoce popularmente como chapopote, para echar a andar las plantas y aprovechar lo que ahora es un desperdicio, un subproducto que actualmente no tiene valor, precisamente por contaminante. Pero hay más: la propia CFE ha anunciado su propósito de utilizar el carbón mineral (todavía más contaminante) para completar su esquema.
En la electricidad se repite la misma conducta que con las gasolinas. Se compra una refinería en Estados Unidos al tiempo que se construye una en Tabasco, cuando el mundo se apresura a cambiar. La General Motors ha anunciado que tan pronto como en la próxima década, dejará de producir autos con motor de combustión interna para sustituirlos con motores eléctricos. Es cierto que nuestro mercado no tiene capacidad para hacer el cambio en forma tan inmediata, pero si no empezamos con los demás, nos seguiremos quedando rezagados del desarrollo mundial.
Debe ser cierto el argumento de fraudes, corrupción y excesos en los contratos que se firmaron con empresas extranjeras que vinieron a desarrollar plantas de energía eólica y solar, pero como pasó en el aeropuerto de Texcoco, en el manejo de los servicios de salud y varios otros campos, se procede a destruir lo que ya existe, en lugar de corregir las irregularidades y darle para adelante a todo aquello que ya está funcionando y es susceptible de corregir.
¿QUÉ PUEDE HACER EL PRI?
La fuerza actual del PRI ha sido caracterizada con esta simplificación: su bancada en la Cámara de Diputados cabe casi completa en un camión escolar, y la del Senado de la República podría transportarse en dos modestos Volkswagen sedán.
Sin embargo, las circunstancias lo colocan como el partido capaz de decidir si la reforma eléctrica de AMLO pasa o no. Al presidente la faltan 55 votos en la Cámara Baja. Es obvio que el PAN no se los va a dar, mientras al Movimiento Ciudadano no le alcanzan para alcanzar mayoría calificada, si suma los suyos a los de Morena, el Verde y el PT.
Muchos analistas especulan que el priismo está ideológicamente más cerca de AMLO que del PAN y del propio Salinas, por lo que ven más viable que se sume a Morena, satisfaciendo además una necesidad genética del tricolor: estar bajo el manto del poder. Esto último sí podría ser una motivación efectiva.
Pero además está la amenaza del uso del garrote. Durante estos tres años el presidente ha jugueteado con las amenazas de encarcelar a los funcionarios que tienen cuentas pendientes, casi todos del PRI y más concretamente, del sexenio de Enrique Peña Nieto. No sólo es por la alta corrupción que registró ese gobierno, sino porque a los anteriores ya los protege la prescripción.
Es muy posible que los priistas se dividan, que agarren cada quien por su lado (no necesariamente en mitades o aproximados y quizá en más de dos facciones), como también es posible que AMLO acabale sus necesidades con diputados panistas y del MC, atraídos con la zanahoria o con el garrote, aunque no es seguro que le alcance.
DEBO NO NIEGO,
PAGO, NO QUIERO
El alcalde Luis Guillermo Benítez Torres sigue convencido de que fueron su carisma y arrastre los que le permitieron reelegirse. No le debe nada a nadie, ni a quienes lo acompañaron en el primer trienio, ni quienes le echaron la mano en la campaña, ni a los votantes si quiera, sólo a su personal capacidad.
Por estos días enfrenta las presiones del Partido Sinaloense, cuyo titular, el cogobernador electo Héctor Melesio Cuén Ojeda, insiste en hacer efectivos los cobros de campaña. Es cierto que el PAS aportó muy pocos votos en relación con el total, y que Morena pudo ganar la elección sin el respaldo del PAS, pero sin su concurso, Morena no lo habría podido postular porque eran muchos los que lo rechazaban.
En estos regateos indignos está convertida la política local. No hay un debate con propuestas de gobierno, con proyectos de apoyo real a la sociedad, lo que hay es un jaloneo, un “me debes y me pagas” contra el “ni te debo ni te doy”, o “ya veré qué te doy y si te doy”.
Cuando empezaron las alternancias muchos ciudadanos soñamos que por efecto de la competencia, nuestros gobiernos y sus partidos tenderían a superarse. Por desgracia no ha habido tal cosa. Ahí está el caso del Químico y el de su correspondiente en esta polémica, el Partido Sinaloense.
UN AÑO SIN ABRAHAM
Esta semana se cumplió un año de la partida última de don Abraham García Ibarra, víctima del terrible mal del Covid 19, que sigue cobrando víctimas mientras el gobierno y la sociedad competimos por incurrir en errores peores en la conducción de este malhadado fenómeno.
Con Abraham se perdió una de las mentes más lúcidas del periodismo mexicano. Un hombre inclaudicable que siendo un librepensador e incluso un jacobino, vivió inmerso en una religión a la que fue absolutamente fiel: la religión del periodismo, convertido por él en fe sacramental, más que en un oficio o una actividad profesional.
Nos dejó una vasta obra periodística y un ejemplo personal que van a perdurar por largo tiempo. El maestro Abraham, le decían los muchos jóvenes que tuvieron el privilegio de coincidir con él en alguna redacción. Yo tuve la fortuna de participar en los cursillos de periodismo que él mismo y Francisco Lizárraga Ochoa impartieron en el legendario Correo de la Tarde. Coincidimos después en Sinaloa Opina-Nuevo Diario y dos años después en Noticieros de Canal 11, pero su influencia a través de esos artículos redondos e implacables la seguí viviendo por muchos años más. Hoy lo recuerdo con gran afecto y creciente admiración.

 

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