Fracasó el acuerdo Fase 1 entre Estados Unidos y China: PIIE

China.- China no compró ninguno de los 200,000 millones de dólares adicionales en exportaciones desde Estados Unidos que había prometido en el acuerdo Fase Uno firmado en la pasada administración del presidente Donald Trump.

Al detallar ese resultado en un análisis, Chad Bown, investigador principal del Instituto Peterson de Economía Internacional (PIIE, por su sigla en inglés), concluye que ese acuerdo fue un “fracaso”.

Ningún otro investigador hizo un análisis periódico del acuerdo Fase Uno como Bown y, con esa autoridad, ahora él se adelantó en los resultados finales, en lo que ya venía decantando en forma negativa para Estados Unidos.

Hace dos años, Trump firmó lo que llamó un “acuerdo comercial histórico” con China que comprometía a este país asiático a comprar 200,000 millones de exportaciones estadounidenses adicionales antes del 31 de diciembre de 2021.

“Hoy, el único aspecto ‘histórico’ indiscutible de ese acuerdo es su fracaso”, sentenció Bown, con una frase lapidaria.

Enseguida, dio una moraleja: “Una lección es no hacer tratos que no se puedan cumplir cuando inevitablemente ocurren eventos imprevistos, en este caso, una pandemia y una recesión. Otra es no olvidar las políticas complementarias necesarias para que un acuerdo tenga la oportunidad de tener éxito”.

Bajo el acuerdo de Fase Uno, China se comprometió a comprar 76,700 millones de dólares más en 2020 en ciertos bienes y servicios y 123,300 millones más en 2021 por encima de los niveles de 2017.

Al final, China compró sólo 57% de las exportaciones estadounidenses que se había comprometido a comprar en virtud del acuerdo, ni siquiera lo suficiente para alcanzar los niveles de importación anteriores a la guerra comercial. “Dicho de otra manera, China no compró ninguno de los 200,000 millones de dólares adicionales en exportaciones que había prometido el acuerdo de Trump”, reiteró Bown.

Con sarcasmo, el investigador hizo una acotación: El acuerdo de Fase Uno de Trump con su “muy, muy buen amigo”, el presidente Xi Jinping, no fue un fracaso total. El acuerdo detuvo su guerra comercial en espiral.

Y, según Bown, varios de sus elementos deben mantenerse, en particular los compromisos de China de eliminar las barreras técnicas a las exportaciones agrícolas estadounidenses, respetar la propiedad intelectual y abrir su sector de servicios financieros.

Sin embargo, firmar algo que fue problemático, si no poco realista, desde el principio, “muestra cierto grado de mala fe por ambas partes”.

Después de dos años de aumento de aranceles y retórica sobre el desacoplamiento económico, el acuerdo hizo poco para reducir la incertidumbre que desalentaba la inversión empresarial necesaria para reiniciar las exportaciones estadounidenses.

La mayoría de los aranceles de Trump se mantuvieron vigentes, especialmente sobre los insumos, lo que elevó los costos para las empresas estadounidenses. Y al no negociar la eliminación de los aranceles de represalia de China, el acuerdo puede haber canalizado cualquier demanda china de exportaciones estadounidenses del sector privado de China hacia sus empresas estatales.

Tras todas estas consideraciones, Bown opinó que Trump puso la relación comercial entre Estados Unidos y China en un nuevo camino, comenzando con su guerra comercial en 2018.

“Casi cuatro años después, la lección principal del acuerdo de Fase Uno es que todavía se necesitan diferentes términos para la relación comercial”, añadió.

Con información de El Economista

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