La marcha del INE

EN LA GRILLA

La marcha: este gobierno
que se dice “distinto” actúa
igual que los anteriores

FRANCISCO CHIQUETE
El poder es el mismo y reacciona igual, lo detente quien lo detente.
La marcha ciudadana de ayer no movió a las autoridades ni a sus seguidores a reflexionar sobre lo que conviene a la sociedad. Por el contrario, radicalizó sus posiciones y los lanzó a la descalificación vitriólica y descarada.
Como hizo el PRI en su tiempo, el gobierno de Morena salió a dar cifras absurdas para minimizar la participación de quienes salieron a defender al sistema electoral mexicano. Siete u ocho mil, dijeron en su primera estimación. Después, “con toda generosidad” subieron a doce mil en la Ciudad de México, como si fuera posible engañar a la gente sobre su propia participación.
En los tiempos priístas era fácil manipular las fotografías y hacer que los medios las divulgasen en esas condiciones, pero hoy los videos ruedan por todos lados, sin control de nadie, gritando una verdad que ni Martí Batres ni Claudia Sheimbaum podrán desestimar: hay un sector de la sociedad inconforme con la forma en que están gobernando y una parte importante de esa sociedad está dispuesta a movilizarse, incluso a pesar de las acciones de “disuasión” emprendidas por las autoridades.
Hubo de todo, por supuesto. En Sinaloa vimos una muestra de imbecilidad de alguien que con toda desfachatez dijo que en Culiacán no se habían reunido “ni cincuenta” manifestantes. Luego empezaron a tratar de quitar méritos a la movilización divulgando que en la marcha estuvieron personajes como Vicente Fox, Alejandro Moreno, Marco Cortez y otros dirigentes de los partidos políticos, que acudieron en busca de su cuota de legitimidad.
La gran pena de todo esto es que no haya una actitud de comprensión del gobierno. La mejor fórmula para conducir al país es que se dialogue, se alcancen acuerdos y sobre todo, se actúe de buena fe, lo que hasta este momento no se ve por ningún lado.
El Instituto Nacional Electoral tiene muchas cosas qué corregirle, pero ni es el momento de hacerlo, ni las propuestas de Andrés Manuel López Obrador buscan corregir irregularidades o distorsiones. Todo obedece al propósito de concentrar el poder más de lo que hasta ahora se ha hecho.
Si de parte de los manifestantes ha habido expresiones desbordadas, de lo morenistas las ha habido peores. Ayer conocimos en las redes una teoría que convierte a Manuel Bartlett en “un patriota” desprestigiado por Salinas, De la Madrid y hasta por Córdova Montoya. La necesidad de quedar bien con el régimen hace que vayan al extremo de los desvaríos, aún a costa de lo que pensaban antes.
La marcha fue un éxito modesto en todo el país, y aunque no haya generado en el interior cantidades desbordantes, envió el mensaje de que hay una sociedad dispuesta a dar la lucha para defender sus derechos, aunque los gobernantes, que juran y perjuran ser distintos, actúen exactamente igual que Carlos Salinas de Gortari, quien para no tener que dar respuestas a las exigencias de los disidentes, decía “ni los veo ni los oigo”. Pero éstos, como aquel, sí los ven, aunque no los quieran oír.

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