México, bajo la lupa por manejo contra la pandemia de Covid-19

Ciudad de México.- México decidió atravesar el brote de coronavirus insistiendo en que podría vencer a la pandemia sin pruebas masivas, pero a medida que las muertes aumentan tras salir lentamente de dos meses de confinamiento, tanto los partidos de oposición como los aliados del presidente han roto con la estrategia gubernamental.

La cara visible de la lucha contra la epidemia en el país, el subsecretario de Salud, Hugo López-Gatell, evitó repetidamente las pruebas masivas argumentando que se hizo un mejor uso de los recursos para, entre otras cosas, incrementar el número de camas para los pacientes del virus.

Sin embargo, a medida que aumentan las muertes y los casos, el funcionario ha venido posponiendo su estimación de cuándo la pandemia llegará a su punto máximo, lo que llevó a los estados controlados por la oposición a realizar más pruebas para ver hasta qué punto se ha propagado el virus.

Incluso, el presidente Andrés Manuel López Obrador ha insinuado que avala el aumento de los tests.

“¿Cómo puedes terminar una cuarentena si no tiene datos claros y el número de muertos continúa al alza?”, se preguntó Lorena Villavicencio, diputada de Movimiento Regeneración Nacional (Morena), cuyo líder en el Senado, Ricardo Monreal, figura entre quienes han pedido más pruebas.

La incertidumbre sobre la pandemia ha ayudado a galvanizar a la oposición, debilitada tras las elecciones de 2018 que entronizaron a López Obrador en el poder.

Y el uso cada vez mayor de instalaciones médicas privadas para aumentar la capacidad de pruebas ha significado que los datos federales de coronavirus ya no reflejan completamente la situación en México.

Con más de 17,500 muertes, México tiene la séptima cifra más alta de decesos relacionados al Covid-19 en el mundo, y una de las tasas de pruebas más bajas entre las principales economías.

El 3 de junio, dos días después de que comenzó una salida gradual del confinamiento, México registró su mayor número de muertes diarias, 1,092, que autoridades achacaron a una actualización de muertes previas no registradas.

A la mañana siguiente, López Obrador recordó que la estrategia del gobierno fue ideada por López-Gatell y el secretario de Salud, Jorge Alcocer.

“La conducción de todo el proceso para enfrentar la pandemia quedó en manos de ellos”, dijo. “No fueron los políticos los que decidieron sobre el qué hacer. Todas las etapas las fueron diseñando ellos, nos ajustamos todos a sus recomendaciones”.

Pero ya desde antes, los estados gobernados por la oposición en el norte y centro de México trabajaron para compartir información, incluso, con el sector privado.

En abril, los ejecutivos de la automotriz coreana Kia en la ciudad norteña Monterrey pusieron en contacto a funcionarios del estado Nuevo León con médicos surcoreanos que ya habían atendido la pandemia en su país.

Más tarde, Nuevo León trajo a colegas de los estados vecinos de Tamaulipas y Coahuila a las sesiones de entrenamiento.

México no proscribe, pero no alienta pruebas

Con ayuda del sector privado, los estados Nuevo León y Coahuila han realizado más de 40,000 pruebas y confirmado 3,000 casos no reportados por las cifras federales, según registros oficiales.

El recuento federal omite algunos datos de pruebas privadas porque incluyen en su cuenta a los portadores asintomáticos, dijo José Luis Alomía, director de epidemiología de la Secretaría de Salud de México.

La semana pasada, el recuento federal sobrepasó las 12,000 pruebas por día por primera vez, triplicando las cifras de principios de mayo, cuando algunos países europeos estaban testeando a un ritmo de 100,000 pruebas diarias.

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