Niños hallados en “diablito” fueron engañados con promesa de visitar a San Judas Tadeo

Ciudad de México.- Héctor, uno de los niños cuyos restos deambulaban por calles de la zona centro junto con los restos de su amigo Yahir; era aficionado a las motos y con ese pretexto sus captores y asesinos se lo llevaron, luego de que incluso, los invitaran a “dar gracias” a San Judas Tadeo el pasado 28 de octubre.

Después de esa noche nadie más los volvió a ver con vida.

Información proporcionada por sus amigos a los agentes de investigación de la Fiscalía capitalina que llevan el caso, detallan que ese día, Yahir le pidó a Héctor que lo acompañara a ver a su novia, pues sus patrones le habían prometido llevarlos a unos arrancones de moto, pero todo fue mentira pues en realidad “el paseo”, era para reprenderlos luego que, “algo hicieron mal”.

Como parte de las indagatorias, la FGJ-CDMX investiga a por lo menos a otras seis personas que habrían participado en el plagio y posterior homicidio de los niños.

Autoridades no descartan incluso, que en una vecindad de la zona centro relacionada a la Unión Tepito les hayan quitado la vida.

Sus padres, aunque están recibiendo ayuda del Gobierno Capitalino, no están exentos de culpas, pues los niños agredidos, no estudiaban y los “obligaban” a vender dulces y flores en los bares, antros, cantinas y restaurantes de la Zona Centro, el corredor Roma-Condesa y en la Zona Rosa.

Hallan a 2 menores descuartizados, mientras eran transportados en “diablito”

A Yair y a Héctor los vieron por última vez el martes 27 de octubre afuera de la vecindad donde vivían, en el Centro Histórico de la Ciudad de México.

Ayer martes, sus padres acudieron al forense a identificar los cadáveres mutilados de los niños. A ellos pertenecían los restos que un hombre cargaba el pasado domingo en un diablito.

Y es que cinco días después de que desaparecieran, la noticia de que un integrante de la Unión Tepito había sido detenido cuando llevaba los cadáveres mutilados de dos personas, los alertó.

Aún con esperanza

Aunque en la vecindad de la calle Pensador Mexicano, donde vivían los niños, se rumoraba que los habían hallado muertos, los padres no perdían esperanza.

Por eso, no dejaron de colocar anuncios de la Alerta Amber.

Esos mismos papeles con la fotografía de los dos menores no duraban más de una hora pegados porque alguien los rompía.

Pero ahí, Yahir y Héctor eran de todos conocidos. Ambos hijos de indígenas mazahuas de San Antonio Pueblo Nuevo, Estado de México, eran habitantes de la vecindad y desde pequeños se acompañaban en las horas de trabajo como ayudantes de sus padres comerciantes ambulantes.

Buscaban el amor

Ambos pretendían estudiar, pero con la pandemia y el dinero que ganaban en la venta de dulces, olvidaron los libros. Por eso, los niños rondaban por las calles del Centro en busca de algún amor de adolescentes.

Así lo mostraban los mensajes hallados en el celular de Héctor. Él se comunicaba con una joven que le prometía una relación y por la que competía con un vendedor de droga.

Y aunque sospechaban que habían comenzado a vender droga, la familia piensa que ambos fueron ejecutados por la relación con la joven. Ayer martes, las pruebas forenses advirtieron que los menores fueron torturados y mutilados. Aún se desconoce cuándo fue, pero sus familiares exigen que la policía investigue.

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