Ponderan en charla sobre la riqueza de la cocina tradicional sinaloense

Culiacán, Sin.- Debemos ver la cocina tradicional no solo como un patrimonio inmaterial sino como todo un sistema cultural en torno a la alimentación, el cual nos confiere identidad, somos lo que comemos, y es esa comida que está en las raíces de nuestra gente y que hemos heredado desde hace miles de años, expresó Jaime Félix Pico.

El miembro desde 2013 del Conservatorio de la Cultura Gastronómica Sinaloense y actualmente Cronista Honorario de Culiacán y miembro de La Crónica de Sinaloa y del Seminario de Cultura Mexicana, capítulo Culiacán, expresó lo anterior al participar en la charla en línea “Realidades y mitos de la gastronomía sinaloense “, con el escritor Juan Esmerio Navarro, autor del libro “Gastronomía de comunión”, entre otros.

Lo anterior, dentro del programa virtual “Raíz y Memoria”, que coordina Jesús Ramón Ibarra, jefe del Departamento de Patrimonio Cultural del Instituto Sinaloense de Cultura, que se realiza en línea cada 15 días, desde el Museo de Arte de Sinaloa.

Jaime Félix Pico comentó que de donde viene todo este interés de nuestra gastronomía mexicana y que nos confiere identidad, la cocina tradicional allí está desde tiempos de nuestras abuelas, tías, es un patrimonio inmaterial pero que tiene valor y es un legado.

Es un conjunto de conocimientos sobre la manera de preparar los alimentos que tienen que ver con nuestra manera de ser, con lo que nos ha venido llegando de nuestros ancestros, costumbres heredas y transmitidas por la tradición oral, y como es un legado tenemos la obligación de protegerlo, defenderlo y preservarlo para que las nuevas generaciones lo disfruten.

Hay muchos platillos de la cocina tradicional sinaloense que nos tocó saborear cuando la abuelita nos servía la comida, y cuando le preguntas a un joven sobre tal o cual platillo, ya no lo conocen porque están ellos metidos en otro medio, con comidas rápidas, porque los jóvenes viven rápido y consumen lo que nos ha traído el mercado global, en tiempos en que las madres ya están trabajando y no están ante el fogón.

Por su parte, Juan Esmerio Navarro, mazatleco de origen, se refirió a la cocina de mar, y dijo que, hasta cierta etapa de su vida, no concebía que hubiera una comida de mar que no fuera aceptada por todos los gustos, ya que creció en una comunidad donde todo mundo comía mariscos o pescados, sin embargo, hay otros platillos que no son del mar, que también son característicos de esos pueblos del sur de Sinaloa, como el pollo a la plaza.

En la charla se habló de la visibilidad que dio la Unesco a la cocina tradicional mexicana en 2010, a la cocina mexicana, entre ella a la de Sinaloa, pero no a platillos en particular sino a un sistema cultural.

Se habló de la cocina del mar de Sinaloa, que ya es atractivo deseado por el turismo, y de las comidas de la calle, las carretas de tacos o de mariscos, las formas comunitarias de las cenadurías, el pan de mujer que se ha diversificado; nuestra cocina es una cocina sencilla, con pocos ingredientes, nada barroca.

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