Trabajar, ser ama de casa y maestra en casa ha sido muy difícil; todas las mamás se ganaron el cielo

Salvador Alvarado, Sin.- Rubí Carvajal Obeso es madre de familia de Alejandro, de 7 años, quien cursa segundo grado de Primaria, y de Valentina, de 5 años, que estudia segundo grado de Preescolar; pero además de ser ama de casa, trabajaba en un negocio familiar y a causa de la pandemia provocada por el Covid-19 y las clases en línea, se convirtió en maestra de sus hijos, una labor titánica que aseguró no ha sido nada fácil.

La madre de familia detalló que ha sido muy complicado cumplir con todas las obligaciones que tiene; destacó que al inicio sintió que se le caía el mundo y hasta lloraba de impotencia, por lo que tuvo que dejar de trabajar en el negocio familiar de lunes a viernes, y las mañanas las ha dedicado a la educación del niño estudiante de primaria, y por las tardes se enfoca en apoyar a Valentina con las tareas del kínder, divisiones de tiempo y actividades que poco a poco resultaron.

Rubí reveló que no imagina cómo le hacen aquellas madres de familia que tienen que trabajar obligadamente para llevar el sustento a sus hogares, y además dar atención a las taras de sus hijos y aunado esto realizar todas las labores del hogar, lavar, hacer comida, planchar etc. A Rubí, realizar labores domésticas y docentes le ha provocado cansancios agotadores; y a más de un año de pandemia, aún no hay un día que no termine vencida por tanto trabajo en casa.

Carvajal Obeso lamentó que sus hijos, en especial la pequeña que debería de ir al kínder, hayan dejado de vivir la experiencia de las clases presenciales, convivir con sus amiguitos y clases de canto, porque destacó que la escuela es el primer lugar donde los menores socializan y empieza su desarrollo como persona; momentos, vivencias, experiencias y recuerdos que a causa de la pandemia miles de niños no tendrán.

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