Una “paz fría” en zonas controladas por el narco

Guadalajara, Jal.– El cardenal Francisco Robles Ortega, arzobispo de Guadalajara, denuncia lo que pobladores y sacerdotes de la zona norte de Jalisco saben, pero callan por miedo: que por temor a morir viven bajo la ley que impone el crimen organizado, y que la autoridad está doblegada, aunque no lo admita.

Robles Ortega expuso públicamente el domingo 26 de junio que, durante una visita reciente a la región norte del estado, en los ingresos a los municipios de Totatiche y Villa Guerrero fue retenido por un grupo del crimen organizado. No era la primera vez que le sucedía.

Además, señaló que las parroquias deben solicitar al “encargado de la plaza” de esa zona autorización para realizar las fiestas patronales y entregarle 50% de las ganancias de las celebraciones.

El 28 de junio el gobernador Enrique Alfaro respondió al jerarca católico. Negó que existan retenes del crimen organizado en las carreteras de Jalisco y afirmó que “está garantizada la libertad de tránsito”, por lo que se le hizo extraña la declaración del cardenal Robles y el hecho de que “no presentara una denuncia formal en su momento”.

En entrevista con Proceso, el vocero de la Arquidiócesis de Guadalajara, el sacerdote Antonio Gutiérrez Montaño, ratifica lo dicho por el cardenal y lamenta que el poder fáctico sea ejercido por el crimen organizado, mientras que las autoridades “se dan cuenta de esto”.

“¿Qué es lo que uno puede suponer? Pues que ya no se puede contra esos grupos que forman parte de la actividad cotidiana, o que hay una cierta complicidad” con la autoridad, refiriere.

El vocero detalla que Totatiche y Villa Guerrero pertenecen a la Arquidiócesis de Guadalajara, por lo que el cardenal acudió a visitar las parroquias de aquella zona.

“Es en estas visitas donde se ha encontrado (el cardenal Robles) con estos retenes. Particularmente se encuentran ubicados a la entrada de dos municipios, el de Totatiche y el de Villa Guerrero. Ahí de ordinario se encuentran dos personas, dos varones, uno de ellos es el que pregunta de quién es el carro, pregunta a los ocupantes quiénes son, de dónde vienen, a dónde se dirigen, qué es lo que van a hacer. Una vez que les dan la información, permiten el paso”.

Gutiérrez Montaño relata que le tocó vivir esa experiencia. Los sujetos armados no se mostraron agresivos ni prepotentes, pero “creo que están a la expectativa de la forma en la que respondan los ocupantes del automóvil que detienen”.

Precisa el vocero que el cardenal no ha referido que existan retenes en algunas otras zonas de Jalisco donde se ubican parroquias de la Arquidiócesis de Guadalajara. Sin embargo, recuerda que el obispo de Zacatecas, Sigifredo Noriega Barceló, al visitar la comunidad de Tenzompa, Huejuquilla El Alto, que pertenece a su arquidiócesis pero se ubica en territorio jalisciense, también fue retenido por civiles armados el 23 de junio.

Con imagen e información de Proceso

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