‘Ver a tanta gente morir y no poder ayudarla es difícil’, lamenta enfermero

CIUDAD DE MÉXICO. Tan rápido como pudieron, Carlos y Karen llegaron en su ambulancia a la casa en la colonia Picos Iztacalco, en la Ciudad de México, donde pedían ayuda. Cruda realidad: toda una familia infectada por Covid-19 y seis de los integrantes “tan graves que incluso los nombres y hasta sus rostros los recuerdo muy bien” y es que para el enfermero, tal vez estas personas ya no regresaron a casa…

A más de un año de la pandemia en México, este caso, para el enfermero especialista en oncología pediátrica, Carlos Eduardo César León, ha sido el que lo ha marcado de por vida, pues no sólo nunca había atendido a tantos pacientes en un solo hogar, sino que fue impactante pensar que cada uno, al ser enviado a un nosocomio distinto, perdió la conexión con el resto y ya no supo nada más en medio de esta crisis sanitaria.

Eso te marca, porque son integrantes de una misma familia que se van a hospitales diferentes y que no saben cuándo fue su última foto, cuándo fue su última llamada, cuándo fue su último te quiero… y muy probablemente no creo que ninguno haya regresado a casa, porque estaban muy graves, ¿por qué?, porque se habían tratado con homeopatía y con medicina alternativa. Para cuando los atendimos ya estaban demasiado graves”, comentó a Excélsior Digital.

Así, la Covid-19 llegó a romper rutinas y a dejar marcas funestas,  de dolor, de impotencia y de desconcierto en una nueva realidad, una que afrontan día y noche enfermeras y enfermeros como Karen y Carlos y que, pese a ellas,  están en pie de lucha para tratar de arrebatar más vidas a este virus.

Carlos y Karen, enfermeros del ERUM en la CDMX, al atender una emergencia. Foto: Especial

LLAMADA DE EMERGENCIA… TARDÍA

El 28 de febrero de 2020, 13 días antes de que el SARS-CoV-2 fuera declarado una pandemia, México anunció oficialmente su primer caso de esta enfermedad, la cual a mediados de marzo cobró sus primeras víctimas mortales en el país.

El inicio de la crisis sanitaria en nuestro país, de acuerdo con César León, trajo complicaciones como el vivir con miedo, como les sucedió  a él y a sus compañeros del Escuadrón de Rescate y Urgencias Médicas (ERUM), en la Ciudad de México, y del Hospital municipal Leona Vicario, en Ixtapaluca, Estado de México.

Comentó que comparado con otras enfermedades para las que hay tratamientos o formas de atención médica, con el Covid-19 no había en ese momento mucha información para atender a los pacientes ni vacuna. Se trataba de enfrentar a algo desconocido que además los agobiaba mentalmente, los cansaba físicamente y los hacía encontrarse con la muerte como nunca lo habían pensado.

“Conforme se fue dando la pandemia, a pesar de todos los años que llevo en esto, que son 16 al servicio de ambulancias, nunca habíamos visto, desafortunadamente,  a tanta gente morir en tan poco tiempo,  y el no poder ayudarles fue como un tema emocional y psicológico complicado”, comentó en el marco del Día Internacional de la Enfermería.

El asombro por los decesos se manifestó pronto en cifras alarmantes a nivel nacional, ya que de acuerdo con un reporte del Centro Nacional para la Información Biotecnológica (NCBI, por sus siglas en inglés), “64 días después de este primer diagnóstico (del 28 de febrero), el número de pacientes aumentó exponencialmente, alcanzando un total de 19 mil 224 casos confirmados y 1.859 (9.67 por ciento) fallecidos”.

La Ciudad de México y el Estado de México son las entidades en las que más profesionales de la salud se han contagiado de Covid-19. Imagen: Ssa

Carlos recordó la frecuencia con la que comenzó a acudir a los llamados de emergencia en los hogares capitalinos debido a que había personas con síntomas de Covid-19, quienes habían contraído el virus debido a reuniones o salidas de vacaciones, contrario a las recomendaciones de las autoridades.

“Para nosotros era complicado ir a una casa y preguntarle a los enfermos: ¿qué hicieron hace 7 días? ‘No, pues ir a una fiesta’; ‘nos fuimos de vacaciones’… ; al llegar a hogares en los que había cuatro, cinco, seis personas contagiadas, el tema siempre era que tuvieron una reunión sin las medidas adecuadas”, lamentó.

El especialista narró que pese a los grandes esfuerzos del personal médico por salvar vidas,  por estar en un hogar hasta cuatro horas en la espera de una cama en algún hospital para trasladar a un paciente, de los riesgos que corren al hacer su trabajo, la desinformación y el desinterés de la ciudadanía ante el Covid-19 ha sido complicado, ya que cuando sus servicios son solicitados, en muchas ocasiones ya es tarde y no se puede hacer mucho por el paciente.

“Al menos por parte del Escuadrón del ERUM hicimos y hemos seguido haciendo una labor enorme en tratar en ofrecerles un hospital, pero el tema es que nos hablan demasiado tarde, se tardan mucho en solicitar este apoyo y muchas veces ya no hay nada qué hacer”, dijo.

 

TEMOR A LA CRISIS Y A LA MOVILIDAD

La desesperación y el dolor no sólo es o ha sido por la atención a los pacientes, también la vida privada, pues César León comenta que varios integrantes de su familia se infectaron por Covid-19 y aunque no se sabe cómo sucedió, considera que fue él quien lo hizo, tal vez porque fue un portador asintomático.

“Desafortunadamente trabajar en esto trajo consigo secuelas en casa, contagié a mi papá y él estuvo muy grave; se contagiaron amigos, conocidos, mis abuelos… fue como una cuestión entre que combate eso en la calle y entre que también lo tienes en casa o lo puedes llevar a casa. El único que sale de casa soy yo, entonces la única fuente pude haber sido yo, entonces es probable que haya sido un portador de Covid-19 asintomático, y yo los contagié”, dijo el joven enfermero.

Carlos enfundado con todas las medidas necesarias para atander casos Covid-19 y para protegerse él también. Foto: Especial

El temor de infectarse mientras salva vidas no es menor, y es que de acuerdo con la Secretaría de Salud, en su informe del 3 de mayo, México registraba 235 mill 961 contagios y 3 mil 861 decesos acumulados por Covid-19 entre personal médico y eran la Ciudad de México y el Estado de México los que más casos registraban en ambos rubros.

Si bien 30 por ciento de los fallecimientos de personal de salud es de enfermeras y enfermeros, estos profesionales son los que más riesgo corren de infectarse, ya que, de los más de 235 mil casos acumulados, éstos representan el 39.7 por ciento.

Para el enfermero especialista en oncología pediátrica es lamentable la situación que se vive actualmente en la Ciudad de México, ya que con la entrada del color amarillo del semáforo epidémico y la falta de consciencia social en torno al virus, pese a las recomendaciones del gobierno y del personal médico, ve un escenario difícil en su lucha por salvar vidas.

“Fue un golpe muy duro que el Gobierno haya bajado las medidas, que se hayan reabierto plazas comerciales… y ver a toda la gente como si eso (el SARS-CoV-2) no existiera, como si fuera una invención del Gobierno y nosotros con horarios extremos, apoyando a pacientes, uno tras otro, uno tras otro, y viendo cómo se moría tanta gente, para que al fin y al cabo las personas no entiendan que es un tema de autocuidado, porque por más que el Gobierno y nosotros demos recomendaciones, si no hay una conciencia o ética en casa de autocuidarse, es muy difícil”, expresó.

Ante esta situación llamó a la sociedad a pensar en su salud y en la de sus familias, y en usar cubrebocas, caretas, en lavarse las manos constantemente, en no bajar la guardia, ya que “no hay nadie que pueda otorgar o asegurar que habrá una cama para tratarlos”.

 

César León, quien hoy se prepara para atender a pacientes y salvar vidas quiere, como millones de mexicanos y miles de colegas enfermeras y enfermeros, así como médicos y médicos,  descansar, salir de vacaciones como antes y ver menos vidas en riesgo por el Covid-19.

Y es que aquella escena en Picos Iztacalco que lo dejó marcado la relata para que cada persona piense en que debe cuidarse para cuidar a sus familias, pues no se sabe en qué momento se les puede dejar de ver a causa de este virus y, peor aún, si se regresará a casa.

Yo le digo a las personas que se cuiden y piensen que si no lo hacemos o no tenemos esas medidas de higiene en casa, en el transporte, en los centros comerciales, pues no sabemos cuándo va a ser la última vez que veamos a nuestras familias”, comentó.

(Con información de Excelsior)

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