Culiacán, Sin.- El asesinato de cuatro mujeres en las inmediaciones del mercadito Rafael Buelna, en pleno Centro de Culiacán, provocó un fuerte impacto en la actividad comercial, obligando a negocios a implementar cierres anticipados y modificar sus horarios de operación, informó el presidente de la Unión de Comerciantes de Culiacán (UCC), Óscar Sánchez Beltrán.
El líder empresarial calificó el hecho como “brutal” y señaló que no solo trastocó la vida social de la ciudad, sino que también cimbró al sector comercial, particularmente en la zona centro, que ya enfrentaba una severa crisis en ventas derivada del contexto de inseguridad.
Explicó que desde la misma noche del ataque, comerciantes que operan en horarios nocturnos optaron por suspender actividades, mientras que al día siguiente se registraron retrasos en la apertura de negocios, debido a que trabajadores decidieron trasladarse únicamente con luz del día por temor a la violencia.
Sánchez Beltrán indicó que esta situación derivó en una caída de más del 50 por ciento en las ventas previstas.
Detalló que durante la jornada del martes se generalizaron los cierres anticipados entre las 17:30 y 18:00 horas, y para las 19:30 u 20:00 horas el primer cuadro de la ciudad ya lucía prácticamente desierto. “Parecía un pueblo fantasma”, describió.
Ante este panorama, los comerciantes también han optado por ampliar el horario de ingreso únicamente durante el día, evitando operar en horas de oscuridad como medida de protección para trabajadores y clientes.
El dirigente de la UCC señaló que, aunque se ha observado un ligero incremento en la presencia de fuerzas federales, como el Ejército y la Guardia Nacional, los hechos violentos continúan, lo que genera incertidumbre y desconfianza en la efectividad de las estrategias de seguridad.
Finalmente, adelantó que este miércoles los comerciantes evaluarán si retoman sus horarios habituales o mantienen los ajustes, decisión que dependerá directamente de cómo evolucione la seguridad en el centro de Culiacán.









