Guasave, Sin.- La tragedia volvió a golpear las aguas del río Sinaloa. Apenas dos días después de que otro menor muriera ahogado en la zona de San Sebastián, un nuevo caso estremeció este martes a los habitantes de Guasave luego de que un adolescente de 16 años de edad, identificado como Giovanni, perdiera la vida en una de las profundas fosas naturales del afluente, a la altura de la comunidad de El Caimanero.
El lamentable hecho se registró durante la mañana, cuando el joven acudió junto a varios amigos a convivir a la orilla del río, en un área ubicada a espaldas de la comunidad, muy cerca del llamado plan del río. De acuerdo con los primeros reportes, Giovanni decidió introducirse al agua sin imaginar que en esa zona existía una enorme profundidad.
Testigos señalaron que el sitio aparenta tranquilidad, incluso con zonas poco profundas donde el agua apenas alcanza unos centímetros; sin embargo, a escasos metros se encuentran verdaderas fosas naturales que se forman en el cauce del río Sinaloa y que representan un serio peligro para quienes desconocen el terreno.
La parte donde ocurrió la tragedia destaca por el intenso color azul del agua, señal de la profundidad que alcanza. Habitantes de la zona aseguran que en ese punto el río podría tener entre ocho y nueve metros de profundidad.
Presuntamente, Giovanni ingresó al agua mientras convivía con sus amigos, pero en cuestión de segundos desapareció entre la corriente y ya no logró salir. La desesperación se apoderó de quienes lo acompañaban, quienes intentaron auxiliarlo, pero lamentablemente el adolescente perdió la vida ahogado.
El caso ha causado consternación entre habitantes de Guasave, sobre todo porque se trata del segundo adolescente que fallece en circunstancias similares en el río Sinaloa en muy poco tiempo.
Apenas la noche del domingo se había dado a conocer la muerte de otro menor originario de Carboneras, quien se ahogó en el área de las cribas de San Sebastián número 2, también en una zona considerada peligrosa por las profundas cavidades que existen bajo el agua.
Vecinos y personas que frecuentan el río lamentaron lo sucedido y advirtieron nuevamente sobre el riesgo que representan estos espacios, especialmente durante la temporada de calor, cuando decenas de jóvenes y familias acuden a refrescarse sin medir el peligro.











