Culiacán, Sin.- En un Día del Trabajo marcado por el silencio, el dolor y la indignación, trabajadores del Ayuntamiento de Culiacán salieron a las calles no para exigir mejoras laborales, sino para clamar justicia por el asesinato de sus líderes sindicales. La marcha de este 1 de mayo se convirtió en un acto de duelo colectivo que tiñó de rojo y negro el corazón de la ciudad.
Desde las inmediaciones del estadio de los Tomateros, el contingente avanzó con paso firme, encabezado por un gran moño negro en señal de luto. Vestidos con el rojo característico del sindicato, los manifestantes portaban flores blancas y fotografías de Homar Salas Gastélum, secretario general electo del STASAC, y de Benjamín Olivares, integrante del comité electo, ambos asesinados un día antes en un domicilio de Culiacán.
A lo largo de la avenida Álvaro Obregón, el eco de sus voces rompía el ruido cotidiano: “¡Justicia!” y los nombres de los líderes caídos resonaban entre edificios y miradas atónitas. El recorrido pasó por el Centro Cívico Constitución, frente al Ayuntamiento, donde se alzó un llamado directo a las autoridades para esclarecer los hechos.
La marcha concluyó en las inmediaciones de la Catedral de Culiacán, donde se instaló un templete. Ahí, entre lágrimas y aplausos contenidos, compañeros y compañeras recordaron el legado de quienes describieron como promotores de la unidad sindical.
Cecilia Carrillo, integrante del comité electo, aseguró que continuarán con la visión que impulsaba Homar Salas:
“Estamos dando continuidad a lo que él nos enseñó desde hace años, en su lucha por la unidad. Él quería que el STASAC volviera a ser la familia que siempre ha sido. Eso es lo que vamos a hacer: seguir su legado y el de Benjamín”.
Añadió que el proceso interno del sindicato seguirá conforme a la legalidad y a los estatutos:
“Vamos a elegir en los próximos días, con orden y conforme a derecho. También tendremos cercanía con la administración; todo será dentro del marco legal”.
Por su parte, Patricia Tomás, también integrante del comité electo, expresó el sentir de la base trabajadora:
“Hay tristeza, indignación, coraje. Solo queríamos hacer las cosas bien, estar unidos. Nos sentimos muy decepcionados. Pedimos justicia y que no se ignore lo que está pasando”.
La jornada cerró con veladoras encendidas y flores depositadas en memoria de los líderes, cuyos restos son velados en una funeraria de la ciudad. Este 1 de mayo, en Culiacán, no hubo consignas laborales: hubo duelo, memoria y un reclamo urgente de justicia.










