Guamúchil, Sin.- Con globos de colores, pancartas de felicitación y el sonido festivo de la banda sinaloense, así fue recibida Amaia Ruiz Inzunza en el Colegio Educativo México Americano, luego de conquistar la medalla de oro en la Olimpiada Nacional de Matemáticas para alumnos de primaria y secundaria.
La escena parecía más una fiesta de campeones que una mañana escolar común. Sus compañeros la esperaban emocionados, formando un pasillo humano entre aplausos, mientras sostenían carteles con mensajes de orgullo y admiración. Al cruzar la entrada, Amaia no sólo llevaba una medalla dorada al cuello, sino también el reconocimiento de toda una comunidad educativa que celebró su disciplina, talento y perseverancia.
“Sentí mucha emoción, la verdad. No me la esperaba para nada… pero valió la pena estudiar”, compartió con una sonrisa tímida, aún asimilando la magnitud de su logro.
La pequeña genio de las matemáticas reveló que uno de los mayores desafíos fue el llamado “Problema 7”, un complejo ejercicio sobre un hexágono regular y áreas sombreadas que le tomó casi todo el tiempo del examen. Aunque no logró resolverlo por completo, su esfuerzo y procedimiento le sumaron puntos clave. “Fueron dos hojas y media intentando… creo que eso contó”, dijo entre risas.
Durante meses, Amaia se preparó intensamente, dedicando largas horas al estudio desde marzo y abril, con el respaldo de sus padres y el acompañamiento de sus maestros, entre ellos la maestra Nancy y el profesor Julio.
Pero más allá de los números, su historia también habla de valores. Así lo destacó la jefa del sector 03 de primarias estatales, Gladis López Fuentes, quien calificó su triunfo como “histórico” al sobresalir entre cerca de 2 millones de estudiantes de cuarto grado en todo el país.
“Amaya ha puesto en alto a Salvador Alvarado y a Sinaloa. Es una niña inteligente, pero también noble, solidaria y feliz. Ese es el verdadero éxito”, expresó ante alumnos, maestros y autoridades.
El director del plantel, José Rosario Espinoza López, también reconoció el esfuerzo conjunto entre familia, docentes y comunidad educativa, destacando que el logro de Amaia es resultado de un “binomio perfecto”.
Lejos de detenerse, la joven campeona ya tiene nuevas metas. Ahora sueña con subir al podio en un concurso de inglés, donde buscará destacar también.
Mientras tanto, su mensaje para otros niños es claro y poderoso:
“No digan que no pueden. Estudien, practiquen y no se rindan. Si algo les gusta, dedíquenle tiempo”.
Entre aplausos, música y orgullo, Amaya no solo regresó con una medalla: volvió convertida en inspiración.












