
Durante 17 temporadas con Yankees, Marineros, Mets, Bravos y Padres construyó una de las hojas de servicio más sólidas para un infielder de su generación: .301 de average, 2,639 hits, 335 jonrones y 1,306 carreras producidas.
Fue ocho veces seleccionado al Juego de Estrellas, cinco veces ganador del Bate de Plata y dos del Guante de Oro. A lo largo de la década de 2010 ningún pelotero de Grandes Ligas conectó más hits, más dobles ni más bases totales que él. En 2011 ganó el Home Run Derby con su propio padre lanzándole los envíos, y en 2017 fue nombrado MVP del Juego de Estrellas.
Su palmarés es igual de extenso. En 2009 formó parte del conjunto de los Yankees que ganó la Serie Mundial, y fue su guante en la segunda base el que registró el out final de aquella serie ante los Filis de Filadelfia. Con la selección de República Dominicana conquistó el Clásico Mundial de Béisbol de 2013. A esos títulos sumó tres coronas de Serie del Caribe: en 2021 con las Águilas Cibaeñas, en 2023 con los Tigres del Licey y en 2025 con los Leones del Escogido.
A Culiacán no llega a un terreno desconocido. En la dirección lo espera Lorenzo Bundy, el mismo manager con el que ganó dos títulos consecutivos de la Liga Mexicana de Beisbol al frente de los Diablos Rojos del México. En esa etapa Canó fue pieza central: campeón de bateo y Jugador Más Valioso de la LMB en 2024 con average de .431, y de nuevo determinante en la ofensiva del bicampeonato de 2025. La dupla que funcionó en el verano vuelve a coincidir, ahora en el banquillo guinda.
El reencuentro no termina ahí. Canó y Ramiro Peña fueron compañeros en aquel equipo campeón de los Yankees, y con Peña ya confirmado de regreso en Culiacán, dos integrantes de la novena de 2009 vuelven a vestir el mismo uniforme, esta vez de guinda.










