Venezuela.- «¡Ay, mi hija! ¡Devuélvanmela!», gritaba una madre desconsolada al sepultar este martes en un cementerio de Caracas a su hija y a su nieto, dos de las miles de víctimas que dejan los devastadores terremotos de magnitud 7.2 y 7.5 ocurridos hace seis días en Venezuela, cuyo balance ya asciende a mil 943 muertos y 10 mil 571 heridos.
Se tambaleaba en los brazos de otros familiares que la sostenían, mientras un padre oficiaba una misa de despedida al compás de las notas de una guitarra. Su yerno, un escolta de la misión diplomática de Estados Unidos en Venezuela, acababa también de ser cremado.
«En una capilla hemos metido hasta seis personas porque eran miembros de una misma familia», dijo un trabajador del Cementerio del Este de Caracas, uno de los más grandes de la ciudad capital, que pidió el anonimato y aseguró que durante los últimos seis días ha recibido a cientos de personas desde La Guaira.
Más cremaciones que entierros
Este cementerio, donde también funciona un crematorio con cuatro hornos, es privado y está trabajando al máximo de su capacidad, aunque desde este martes la cantidad de cuerpos recibidos ha disminuido. Los costos funerarios varían entre los dos mil y 12 mil dólares.
«El jueves fueron casi 60, el viernes casi 100, el sábado y domingo como 70, el lunes 50 y martes 50, la mayoría para cremación. Hoy van 18. Las cavas están full (llenas) y hay gente que te dice: ‘te dejo aquí a mi hijo, voy a buscar el otro, voy a seguir sacando escombros’«, indicó.
«Hay muchos niños menores de 15 años, la mayoría de los muertos eran niños», apuntó.
Cientos de personas se aglomeraban en las capillas habilitadas para los velorios y en la iglesia.
No era así en el Cementerio General del Sur, el más grande de la ciudad. Allí, algunos sepultureros descansaban, luego de las largas jornadas de los últimos días que han llevado a extender los horarios de entierros y cremaciones.
Otro grupo, en tanto, limpiaba una zona que está siendo habilitada con 300 nichos para los cuerpos de familiares que no disponen de recursos económicos.
«Igual, lo que ha sucedido abajo -en La Guaira- es tan grande que van a tener que abrir un espacio para una fosa común», indicó el trabajador.
Con información de El Informador









