Guasave, Sin.- La desesperación por cubrir un recibo de luz que prácticamente se duplicó llevó al joven comerciante guasavense Ramiro Ibarra Villegas a salir a las calles a vender pan con un cartel en mano, buscando el apoyo de la ciudadanía para poder reunir el dinero y evitar que le suspendan el servicio eléctrico en su hogar.
Con evidente indignación, el comerciante relató que en el bimestre anterior pagó 2 mil 225 pesos, mientras que en esta ocasión el recibo ascendió a 4 mil 750 pesos, un incremento que calificó como “excesivo” y fuera de toda lógica para una familia trabajadora.
Señaló que vive al día y que no cuenta con un salario fijo, por lo que cada peso que obtiene depende directamente de las ventas que realiza diariamente.
“El cartel salió por una necesidad. Yo me siento, la verdad, muy indignado. No había sentido yo este incremento antes. Normalmente mis recibos llegaban regulares. Yo no tengo un sueldo, no tengo un trabajo fijo; lo que trabajo el día es lo que gano aquí, y yo siento que están abusando”.
El joven comerciante explicó que decidió salir a vender más producto en las calles debido a la urgencia de cubrir el adeudo antes de que venza el recibo, pues en casa dependen del aire acondicionado para soportar las altas temperaturas, especialmente sus dos hijos.
“Tengo dos hijos y no pueden estar sin aire acondicionado; la verdad es que ahorita el aire acondicionado es una necesidad, no es un lujo”.
Durante su testimonio, cuestionó además la diferencia en los esquemas de subsidio eléctrico entre entidades del país, al asegurar que en Sonora el apoyo comenzó desde el primero de abril, mientras que en Sinaloa miles de familias enfrentan cobros elevados en plena temporada de calor.
“A mí se me hace increíble que en Sonora comenzó el subsidio y aquí no. ¿Por qué en Sonora sí y en Sinaloa no? ¿Qué está pasando con los que nos representan?”.
Aseguró que la inconformidad es generalizada en distintos municipios sinaloenses y compartió casos de familiares y conocidos que también recibieron facturaciones sumamente altas.
“La gente está indignada. A mi hermano le llegaron 7 mil 550 pesos. Es un problema muy serio. Guasave, Guamúchil, Mazatlán… la gente está inconforme”.
El comerciante confesó que cada bimestre enfrenta incertidumbre y ansiedad por desconocer cuánto llegará en el siguiente recibo, situación que, dijo, afecta emocional y económicamente a muchas familias.
“Es una desesperación no saber ni cuánto te va a llegar. La verdad es muy triste lo que está pasando”.
Pese a la complicada situación, Ramiro destacó la solidaridad que ha encontrado entre los ciudadanos de Guasave, quienes han respondido positivamente a su iniciativa y le han brindado apoyo comprando su pan.










